miércoles, 21 de septiembre de 2016

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sábado, 3 de septiembre de 2016

Carrizal, colinas suaves.......de amorosa mansedumbre.

COLINAS SUAVES (I)

De: Lucas Guillermo Castillo Lara


Una de las herederas de las tierras de Los Teques, Doña Josefa Ascanio y Tovar, mujer de Don Juan Mijares, conservó la sexta parte de su herencia, la cual pasó a sus herederos.  Algunos de ellos fundan haciendas en la parte de Carrizal.  Entre ellos, los Mijares, los Vega y los Ascanio.  A su vez, otros de estos herederos habían vendido sus derechos a varias personas.  En el año de 1824, el día 6 de septiembre, la señora Camila Madriz, vendió al señor Juan José Rodríguez, vecino de San Antonio, el derecho y acción que le correspondía en las tierras de Carrizal.  Ninguno de los otorgantes sabía firmar, tal como lo declaró el Escribano Público Manuel Gómez, ante quien se otorgó la escritura.  Luego de ésta venta, los demás herederos del Conde de La Granja, también comenzaron a vender.
En un convenio de partición realizado ante un Tribunal, el día 9 de febrero del año 1825, concurrieron algunos de los herederos y sucesores, siendo el señor Tomás Martínez Guardia, quien cobraba los arrendamientos de la señora Rosalía Madriz, una de las herederas más fuertes, su representante en el caso.  Ya la señora Madriz, había vendido una gran cantidad de su parte de sus derechos a José Manuel Álvarez y en el Tribunal, todos los herederos, estuvieron de acuerdo en respetar las ventas hechas anterior a ese acto y en no vender más terrenos, mientras no se efectuara la división total de las tierras, con excepción de un terreno “…suficiente para el pueblo que se trataba de fundar…” que los vecinos de Carrizal habían ofrecido comprar, la cual nunca llegó a realizarse, debido al inmenso acto filantrópico de José Manuel en el momento en que donó parte de sus predios a los habitantes del pueblo.
Las casas, se habían ido asentando en un recodo desde donde se iniciaba un pequeño valle que se desenvolvía junto a un riachuelo manso de aguas herrumbrosas.  Las colinas, eran suaves…de amorosa mansedumbre, las cuales se prolongaban hasta Corralito, mientras iba naciendo en medio, otro hilillo terso de agua fina.
A los costados, en el sur y el oeste, la colina cae abruptamente en áridas laderas, hacia Paracotos y Tácata.  Por los otros lados, las colinas se empinan y se hacen más altas hacia los Budares, San Antonio y hacia Pan de Azúcar, donde siguen su camino hacia a los Teques.




…/…

viernes, 15 de julio de 2016

Estado Miranda

Conociendo nuestro Estado


CONOCIENDO NUESTRO ESTADO






Fue en el año 1889 cuando apareció por primera vez  la designación de “Miranda” para este Estado de la República de Venezuela y ello ocurre porque al ser derrocada la autocracia guzmancista, la Legislatura del Estado Guzmán Blanco, que comprendía las secciones de Bolívar, Guzmán Blanco (Aragua), Guárico y Nueva Esparta, acuerda cambiar la denominación de esa entidad regional y sustituirla por el nombre de Gran Estado Miranda, para honrar así la memoria del Precursor de la Independencia. Esto ocurrió por Decreto del 19 de mayo de 1881, cuando el Presidente de la República, general Antonio Guzmán Blanco, organizó los Estados de Venezuela con sus respectivas capitales provisionales y Presidentes (hoy Gobernadores).
En 1891 la Constitución Nacional reconoció ésta decisión  y acordó que “...el Territorio del Estado Miranda comprenderá el de las antiguas provincias de Caracas, Aragua, Guárico y Margarita, y...la ciudad de La Victoria será la Capital del Estado…”; siete años más tarde, en 1898, las secciones de Caracas y Guárico recuperaron sus respectivas autonomías.
En ese momento, el Estado Miranda estaba formado por un extenso territorio de 187.823 Km2 y con una población aproximada de 503.756 habitantes.
El Presidente de la República, el 17 de diciembre del citado año de 1898, nombró Presidente Provisional del Estado Caracas al General Ramón Guerra, Presidente Provisional del Estado Guárico al General Ramón Guerra y Presidente Provisional del Estado Aragua-Margarita al General Antonio Fernández.  Las capitales de los nuevos Estados serían Petare, Calabozo y La Victoria, respectivamente.
Al ser sancionada la nueva Constitución Nacional el 26 de marzo de 1901 muchos de los nuevos Estados cambian de nombre y entre ellos el Estado Caracas, al cual  denominaron Estado Miranda, con su capital Petare.  Tres años después, la Constitución Nacional de 1904, reduce el número el número de Estados a trece.  Allí figura el Estado Miranda, pero con una nueva capital: Ocumare del Tuy, y con la novedad de que dos de sus Departamentos, Guaicaipuro y Sucre, le fueron quitados y anexados al Distrito Federal.
Ya en tiempos del General Juan Vicente Gómez, el 4 de agosto de 1909, se sanciona una nueva Constitución mediante la cual la nación vuelve a dividirse en veinte Estados.
El Estado Miranda quedó estructurado con su territorialidad actual, anexándosele de nuevo los Distritos Guaicaipuro y Sucre.  Años más tardec en 1927, se acuerda trasladar la capital de Ocumare del Tuy a la ciudad de Los Teques.  En un ejemplar del diario caraqueño El Universal, de fecha 15 de enero de 1927, leemos la siguiente noticia:
“En sesión extraordinaria y solemne del Concejo Municipal del Distrito Guaicaipuro, se dio cuenta ésta noche (14/1/1927) de las participaciones que el Presidente de la Asamblea Legislativa y el Secretario General de Gobierno de Miranda hacen a las autoridades civiles y municipales, de que ha sido sancionada la nueva Constitución que fija como Capital del Estado Miranda a la ciudad de Los Teques.
 Grata noticia  recibida con  entusiasmo,  a los acordes de nuestro Himno Regional, en medio de un paseo cívico presidido por las autoridades locales acompañados de una numerosa concurrencia; al sonido y vistosidad de una profusión de fuegos artificiales,  de la Banda Bolívar del Estado, fue difundido el Boletín Oficial que contenía la complaciente información.
El nombre del Benemérito Jefe del País, General Juan Vicente Gómez, a cuya voluntad y administración debe Los Teques su progreso y establecimiento actual,  y el del General José Vicente Gómez, Vicepresidente de la República e Inspector General del Ejército, digno eficaz colaborador del Jefe de Rehabilitación Nacional, son recordados con intensa gratitud en estos momentos de júbilo, así como hay también una referencia especial para el Presidente de este Estado, General José Rafael Luque y hacia nuestra primera autoridad civil General José Tomás Cabrices,  leal servidor de la causa de Diciembre.
Actualmente se celebra en nuestra Plaza Bolívar una retreta extraordinaria, donde se ha dado cita lo más excelso de nuestra sociedad, que junto con la ciudadanía y los poderes municipales, celebran el feliz suceso del pase de la capital del Estado Miranda, a ésta ciudad.


Bibliografía:
Velasco A. MacPherson
Diccionario del Estado Miranda

lunes, 20 de junio de 2016

Vida de San Juan Bautista. Santo Patrono de Carrizal

SAN JUAN BAUTISTA



Este es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento, un 24 de junio. Seis meses antes del nacimiento de Jesús el cual ocurrió un 24 de diciembre.
El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.
Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo, Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios".
Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?".
El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla".
Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel.
Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen.
También Santa Isabel se sintió llena del Espíritu Santo y, con espíritu profético, exclamó: "Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde me viene a mí tanta dicha de que la Madre de mi Señor venga a verme? Pues en ese instante que la voz de tu salutación llegó a mis oídos, la criatura que hay en mi vientre se puso a dar saltos de júbilo. ¡Oh, bienaventurada eres Tú que has creído! Porque sin falta se cumplirán todas las cosas que se te han dicho de parte del Señor". Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan.
De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto lleno del Espíritu de Dios porque el contacto con la naturaleza le acercaba más a Dios. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.
Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.
Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, conducido por el Espíritu Santo, para predicar un bautismo de penitencia.
Juan no conocía a Jesús; pero el Espíritu Santo le dijo que le vería en el Jordán, y le dio esta señal para que lo reconociera: "Aquel sobre quien vieres que me poso en forma de paloma, Ese es".
Habiendo llegado al Jordán, se puso a predicar a las gentes diciéndoles: Haced frutos dignos de penitencia y no estéis confiados diciendo: Tenemos por padre a Abraham, porque yo os aseguro que Dios es capaz de hacer nacer de estas piedras hijos de Abraham. Mirad que ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto, será cortado y arrojado al fuego".
Y las gentes le preguntaron: "¿Qué es lo que debemos hacer?". Y contestaba: "El que tenga dos túnicas que reparta con quien no tenga ninguna; y el que tenga alimentos que haga lo mismo"…
"Yo a la verdad os bautizo con agua para moveros a la penitencia; pero el que ha de venir después de mí es más poderoso que yo, y yo no soy digno ni siquiera de soltar la correa de sus sandalias. El es el que ha de bautizaros en el Espíritu Santo…"
Los judíos empezaron a sospechar si el era el Cristo que tenía que venir y enviaron a unos sacerdotes a preguntarle "¿Tu quién eres?" El confesó claramente: "Yo no soy el Cristo" Insistieron: "¿Pues cómo bautizas?" Respondió Juan, diciendo: "Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no conocéis. El es el que ha de venir después de mí…"
Por este tiempo vino Jesús de Galilea al Jordán en busca de Juan para ser bautizado. Juan se resistía a ello diciendo: "¡Yo debo ser bautizado por Ti y Tú vienes a mí! A lo cual respondió Jesús, diciendo: "Déjame hacer esto ahora, así es como conviene que nosotros cumplamos toda justicia". Entonces Juan condescendió con El.
Habiendo sido bautizado Jesús, al momento de salir del agua, y mientras hacía oración, se abrieron los cielos y se vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y permaneció sobre El. Y en aquel momento se oyó una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias".
Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a su encuentro, y al verlo dijo a los que estaban con él: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo os dije: Detrás de mí vendrá un varón, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo".
Entonces Juan atestiguó, diciendo: "He visto al Espíritu en forma de paloma descender del cielo y posarse sobre El. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquél sobre quien vieres que baja el Espíritu Santo y posa sobre El, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo. Yo lo he visto, y por eso doy testimonio de que El es el Hijo de Dios".
Herodías era la mujer de Filipo, hermano de Herodes. Herodías se divorció de su esposo y se casó con Herodes, y entonces Juan fue con él y le recriminó diciendo: "No te es lícito tener por mujer a la que es de tu hermano"; y le echaba en cara las cosas malas que había hecho.
Entonces Herodes, instigado por la adúltera, mandó gente hasta el Jordán para traerlo preso, queriendo matarle, mas no se atrevió sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía, pues estaba muy perplejo y preocupado por lo que le decía.
Herodías le odiaba a muerte y sólo deseaba encontrar la ocasión de quitarlo de en medio, pues tal vez temía que a Herodes le remordiera la conciencia y la despidiera siguiendo el consejo de Juan.
Sin comprenderlo, ella iba a ser la ocasión del primer mártir que murió en defensa de la indisolubilidad del matrimonio y en contra del divorcio.
Estando Juan en la cárcel y viendo que algunos de sus discípulos tenían dudas respecto a Jesús, los mandó a El para que El mismo los fortaleciera en la fe.
Llegando donde El estaba, le preguntaron diciendo: "Juan el Bautista nos ha enviado a Ti a preguntarte si eres Tú el que tenía que venir, o esperamos a otro".
En aquel momento curó Jesús a muchos enfermos. Y, respondiendo, les dijo: "Id y contad a Juan las cosas que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio…"
Así que fueron los discípulos de Juan, empezó Jesús a decir: "¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Alguna caña sacudida por el viento? o ¿Qué salisteis a ver? ¿Algún profeta? Si, ciertamente, Yo os lo aseguro; y más que un profeta. Pues de El es de quien está escrito: Mira que yo te envío mi mensajero delante de Ti para que te prepare el camino. Por tanto os digo: Entre los nacidos de mujer, nadie ha sido mayor que Juan el Bautista…"
Llegó el cumpleaños de Herodes y celebró un gran banquete, invitando a muchos personajes importantes. Y al final del banquete entró la hija de Herodías y bailó en presencia de todos, de forma que agradó mucho a los invitados y principalmente al propio Herodes.
Entonces el rey juró a la muchacha: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella salió fuera y preguntó a su madre: "¿Qué le pediré?" La adúltera, que vio la ocasión de conseguir al rey lo que tanto ansiaba, le contestó: "Pídele la cabeza de Juan el Bautista". La muchacha entró de nuevo y en seguida dijo al rey: "Quiero que me des ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista".
Entonces se dio cuenta el rey de su error, y se pudo muy triste porque temía matar al Bautista; pero a causa del juramento, no quiso desairarla, y, llamando a su guardia personal, ordenó que fuesen a la cárcel, lo decapitasen y le entregaran a la muchacha la cabeza de Juan en la forma que ella lo había solicitado.
Juan Bautista: pídele a Jesús que nos envíe muchos profetas y santos como tú.