jueves, 5 de septiembre de 2013

Historia de Carrizal (XIX).Proceso Urbanístico.

CARRIZAL EN LA HISTORIA (XIX)


El proceso urbanístico de Carrizal, se presentó entre la década de 1930 a 1940.  De un poblado compuesto de dos calles principales y pocos caminos, a un lugar de pequeñas veredas muy bien diferenciadas con nombre y con una vialidad mejor demarcada. 

Había un solo botiquín que también era pulpería, propiedad de Pablo Guárate, el cual estaba ubicado en la calle de abajo en la esquina donde vivía Toribio Landaeta.  Guárate poseía además otra pulpería mejor surtida.  Otro de los propietarios de pulpería era el popular “Panchito”, hasta que Ángel María Marrero, estableció la más importante pulpería del entonces en la esquina de “La Entrada”.
La pesa de ganado, era propiedad del mismo Pablo Guárate en una pequeña casa de paredes retorcidas, cuya arquitectura, aunque sin estilos, es de las características del común de los pueblos venezolanos: casas de bahareque o adobes, techos de carrizos (caña amarga), madera y cubiertos de tejas.  El sitio de pesebres para los animales eran grandes extensiones de terrenos sembrados de árboles frutales que formaban los solares de éstas casas.
En frente de la pesa de ganado de Pablo Guárate, estaba el correo a cargo de Mario Pérez León.  La economía del pueblo giraba sobre el comercio local y entre las poblaciones de los Teques, San Antonio, San Diego y Caracas.
Como sabemos, los grupos familiares que conformaban el pueblo, en su mayoría eran descendientes de los primeros pobladores de origen canario quienes estaban en posesión de terrenos que habían pertenecido a los descendientes de Don José Manuel Álvarez y por los cuales pagaban un canon de arrendamiento muy bajo.  Esto no estaba en concordancia con los objetivos con los cuales se habían donado los mismos.
Para ese entonces, año 1930, la Junta Comunal presidida por Francisco Antonio Hernández y cuyos miembros eran los señores Luís Peña, Luís F. Pérez, José Manuel Díaz y Silvestre Díaz, se encargaban del cobro del canon para el pago a los funcionarios públicos adscritos a la corporación municipal; con parte ese dinero, ese mismo año, el presbítero Rafael Pérez León, hizo una gran fiesta en el pueblo, para conmemorar el centenario de la muerte del Libertador.  Ésta fiesta según algunos testimonios, fue la mejor organizada que hubo en el municipio por muchos años.
El pueblo siempre careció de médicos y boticas por mucho tiempo, por lo que los pobladores que tenían recursos económicos se iban a recetar a las primeras clínicas de Los Teques, que eran la del doctor Zúñiga Cisneros, ubicada en la cuadra comprendida entre Ribas y Junín; la del doctor Manuel Salvador Morillo, que aún está en funcionamiento y fue creada el 15 de enero de 1938 bajo el nombre de Clínica “Guaicaipuro”. 
Los enfermos más graves de tuberculosis, acudían al hospital del Padre Hilario Cabrera, cuya capacidad original era sólo para tres o cuatro pacientes, ubicado en la Calle Miranda, saliendo a la Ribas Norte; mientras que los que carecían de recursos recurrían a los remedios caseros, a algún curioso, faculto o curandero, que abundaban por estos lares; en último caso se entregaban en las manos de Dios.

El viaje a Los Teques, se alivió entre la década del 40 y 50, en virtud de que se procedió a la construcción de nuevas vías de comunicación entre el pueblo, la capital del Estado (Los Teques) y la ciudad de Caracas.
Se comenzó la construcción de la Carretera Panamericana, que dividió en dos grandes extensiones de terreno al municipio Carrizal y cuya iluminación de la vía, permitió la instalación del sistema eléctrico para los pobladores.

A nivel industrial, Carrizal comenzaba a tener un repentino auge con el establecimiento del matadero de aves “La Tropical” y la explotación del manantial de aguas de “La Roca” para envasar el agua y así proceder a su comercialización...
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