lunes, 27 de abril de 2015

Natalicio de José Antonio Páez


NATALICIO DE JOSÉ ANTONIO PÁEZ
13 DE JUNIO
            En el año 1790, nació en Curpa, Estado Portuguesa un hombre que en aquel tiempo y en las circunstancias que le tocó vivir, comprendió que lo extraordinario era sobrevivir, porque morir era lo ordinario.  Antes de cumplir con su cometido con aquella gran gama de patriotas que ofrendaron su vida en pro de la libertad de Venezuela, entendió que hasta el morir o el sobrevivir en el lomo de un caballo semidomado, era necesario así tuviese que recorrer ásperos y tortuosos senderos.  Páez, de niño, tuvo que asistir a la escuelita de doña Gregoria Díaz, quien le enseñaría a medio escribir y a leer muy mal, aún dándole “palos” tanto en la pizarra como en la espalda, para que memorizara la doctrina cristiana, o el método de escribir “Palomares”.  Luego su cuñado Bernardo Fernández lo sacó de la escuela, aunque no había otra a muchas leguas a la redonda, para llevárselo a su pulpería donde aprendió el arte de detallar víveres.
            Años más tarde, para llegar hasta el hato “La Calzada” de don Manuel Pulido, el catire Páez, había recorrido ya un largo camino; por lo que de “pulpero” descendería a “peón de hato”, bajo las órdenes de un capataz llamado Manuelote: “…un negro alto, taciturno y de severo aspecto…” como él mismo lo describiría muchos años más tarde en su autobiografía.
            Su condición de simple peón mejoró según él, entre 1809 y 1810 cuando se encargaría de vender el ganado de don Manuel Pulido y con la suma de sus actividades, adquirió algunos bienes de fortuna.  Luego se alistó en el ejército patriota y fue llamado al escuadrón de Caballería de Barinas.
            Incidentalmente, guerreó bajo la bandera del Rey de España como la mayoría de los llaneros venezolanos, quienes en las primeras guerras de independencia estaban incorporados a las huestes de Boves.
            Después de guerras, vueltas y revueltas, Páez ya era comandante en los ejércitos patriotas y no pasó mucho tiempo sin que se destacara por su valor personal y pericia militar. Fueron tiempos cuando se dieron muchas batallas, entre ellas la Batalla de Carabobo en 1821, en la cual por su acción cumbre, se ganó el título de General en Jefe conferido por el Libertador en el mismo campo de batalla.   Su vida fue un rosario de acontecimientos.  De pulpero, pasó a ser peón de hacienda, luego militar hasta llegar al grado de General; recibió clases de teatro, partituras musicales, artes plásticas, bailes y lecturas. Fue escritor y entre una de sus composiciones, está “La Flor del Retiro”, un canto lleno de melancolía que comienza así:

¡Qué triste es la vida de luto cubierta,
llevando en el pecho oculto un dolor!
¡Qué triste es el alma que se halla desierta,
sin fe ni esperanza, sin dicha ni amor!

            Llegó el año 1830, cargado de eventos y de vivencias perdurables.  Murió el Libertador y se desintegró la Gran Colombia, proceso en el cual Páez tuvo una actuación importante. Luego fue nombrado Presidente Constitucional para el período 1831 – 1835; de nuevo en el período 1839 – 1843 y muchos años después en 1861.               
Comenzaría poco después su exilio, privado de sus bienes y vilipendiado.  Más que la pobreza a que fue condenado le dolieron las infamias.  Su destierro sería hasta la muerte.  Pobre y exiliado hallaron los años de la vejez a Páez, quien murió en Nueva York el día 6 de mayo de 1873 a las ocho de la mañana; tenía 83 años de edad.
           


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