lunes, 11 de agosto de 2014

Bol. 7 / Sept. ´02. Editorial


EDITORIAL

Así señores,
la neblina y el sol
aman a Carrizal,
         y la lluvia siempre viene
a fecundar la semilla
Pablo  Molina­

En una oportunidad un anciano venía caminando de un lejano pueblo acompañado de su nieto. Un viajero  montado en un burro iba hacia ese pueblo preguntó al viejo: "Señor, voy hacia el pueblo del cual usted viene. Tengo entendido que sus ciudadanos son personas decentes, laboriosas, buena gente. ¿Qué me puede decir al respecto?". El longevo respondió: "Usted tiene razón; así es ese pueblo". Siguió caminando.
A las horas apareció otro viajero que también iba hacia ese poblado e interpeló al anciano: "Señor, voy al pueblo de donde usted viene. Me he enterado que son desordenados, descuidados, desaseados y hasta mala paga. ¿Qué me puede decir al respecto?". El otro respondió: "Señor, así es la gente de ese pueblo, tal y como usted lo ha descrito".
Intrigado el niño miró y  preguntó: "¿Abuelo, que estas haciendo, diste la misma respuesta a planteamientos diferentes?”.
El sabio anciano miró con ternura a su nieto y le respondió: "Hijo, cada cual va en busca de lo que quiere conseguir”.
Suficiente fue la respuesta y el niño entendió la filosofía de su abuelo.





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