jueves, 9 de abril de 2015

Comunidad Santa Eduvigis (I)

 HISTORIA DE LA COMUNIDAD
SANTA EDUVIGIS 
DEL MUNICIPIO CARRIZAL
(PARTE I)

Sus Fundadores
Las personas mas involucradas en esta fundación.
Sus luchas por el logro de la misma.
Sus Vivencias.
Personajes más destacados.
Sus Tradiciones.
Anécdotas


            Contar la historia de Santa Eduvigis no es nada fácil, muy especialmente para las familias que nos dedicamos a esta Comunidad las 24 horas del día y los 365 días del año abran muchas cosas que de repente se pasaran por alto ya que estamos hablando de 15 años próximos a cumplirse en 29 de Abril del 2.006.
            Esta parte de nuestra historia y de la vivencias que en ella compartimos, nuestra llegada a esta Comunidad fue el 28 de abril del 1.991 a las 2 de la mañana o sea amanecimos en ella el 29/04/91, el lugar estaba muy enmontado y los hombre entraron apartando el monte mientras tantos las mujeres y los niños esperaban que amaneciera para ver las condiciones, muchas familias se disgustaron por el sitio y se fueron por que no les gustaba lo que ellos llamaron cerro, que iban hacer ahí, que ellos no eran chivos, total que quedamos los que en realidad empezamos con esta lucha desde el año 1.990, ya entrada la mañana pudimos detallar lo que podíamos hacer y entre hombres y mujeres muy entusiasmados comenzamos a levantar los ranchos para lo cual usamos el siguiente material zing, cartón, hojalatas, palos en fin los que se usa tal oficio, ya bien entrada la tarde se habían levantado 7 ranchos bastante espaciosos ya que ahí debíamos quedarnos todos y como el terreno era muy empinado no pudimos hacer más, esa noche se prepararon muchos “mecheros” para alumbrarnos en la noche, el siguiente día se tomo la luz del poste mas cercano y cada rancho compro su pedazo de cable y ¡vino la luz!. El tercer día se decide elegir una asociación de vecinos para que nos representaran ante los Entes Gubernamentales la cual queda conformada de la siguiente manera: Presidente: Ana Teresa Rodríguez, Vice-presidente: Lourdes Terán, Secretario General: José Dávila, Secretario de Organización: David Bolívar, Tesorero: Mirian Cedeño, 1er Vocal: José L. Castillo, 2da Vocal, la Sra. Alita. 
            Ya como un poco mas descansados fue que nos dimos cuenta que venía la parte mas difícil de afrontar como eran los Servicios Básicos muy especialmente las aguas blancas y servidas, bueno la luz la teníamos, el Sr. Ángel la Rosa habitante de la calle Raúl Leoni muy amablemente pegaba una manguera de su casa y todos nos surtíamos de ella, en cuanto a la parte sanitaria y en vista que no contábamos con ningún medio para efectuar nuestras necesidades nuestro único recurso fue el papel periódico donde hacíamos nuestras necesidades luego la metíamos en una bolsita plástica y la echábamos en el pipote de la basura y como estábamos a orilla de la calle pasaba el aseo el aseo urbano y se llevaba la basura, o muchos subían el cerro efectuaban sus necesidades y la enterraban sus excrementos, para bañarnos y asear a los niños en cada rancho se  acondiciono un bañito donde solo corrían las orinas, naturalmente este espacio era lavado a diario con cloro, pinesol, etc, la creolina era muy usada  alrededor de los ranchos ya que habían muchos alacranes e inclusive muchos fuimos picados por ellos, en el mes de Mayo la Alcaldía realizo la primera fumigación. Pero como era de esperarse no todo marchaba como nosotros los esperábamos y varios habitantes de la calle Raúl Leoni nos demandaron ante los Tribunales del Municipio Carrizal, naturalmente esta demanda no prospero ya que el mismo Alcalde nos había prometido que en lo que le presentáramos Documentos de algún Terreno Municipal el nos ayudaría y efectivamente el cumplió con nosotros.

            Entre ir y venir iba pasando el tiempo y nosotros esperando respuesta de la Alcaldía ya que cada vez que íbamos nos decían que estaban estudiando el caso, mientras tanto nos preparábamos para hacerles el primer agasajo a los niños ya que era su día. Llego ese día que los niños esperaban con mucha alegría y a su vez nosotros los adultos buscamos las maneras y los recursos económicos a fin de brindarle algo diferente a estos niños que desde que estábamos como invasores vivían muy difíciles momentos, ese día del niño se hizo en la calle Raúl Leoni, los niños presentaron actos como fueron: Baile de Tambor, Baile de Joropo, Teatro, igualmente obtuvieron golosinas, tortas, tizana, cotillones, se le hizo concurso de baile, carreras de saco etc, en fin pasaron un día muy feliz y nosotros también este primer actor fue costeado con aporte que dieron, dimos todas las familias que aquí vivíamos, los bailes de los niños y teatro fueron montados por Ana Teresa, la cual dedicada todos los días un rato para ensayarlos.../...

miércoles, 8 de abril de 2015

Doña Juliana Aular de Castro

DOÑA JULIANA AULAR DE CASTRO
     Doña Juliana Aular de Castro, nació en Gavilán (Guareguare), hija de Carmen Barreto de Aular (†) e Ignacio Aular (†), de San Diego y Paracotos, respectivamente quienes además de Doña Julia procrearon otros dos (02) hijos más de nombre Pedro y Escolástico Aular.
           A muy temprana edad, doña Juliana llegó a estos lados, donde conoció al señor Pedro Castro(†) con quien posteriormente se casó y se mudó a la Parroquia El Valle de Caracas.  De dicha unión procrearon cuatro (4) hijos.
            Eran tiempos difíciles en el país, lo presidía Wolfgang Larrazábal.  La capital estaba muy convulsionada y decidió con su esposo retornar a los Altos Mirandinos. Carrizal era el sitio ideal.  Esta pequeña población ya se “estaba civilizando” y habían algunos sectores que eran ideales para la crianza de los pequeños, por su tranquilidad y contacto con la naturaleza.
            Las montañas de Carrizal, les pareció el lugar perfecto para emprender esa nueva vida aunque era un lugar de difícil acceso ya que era una montaña con una “trocha” en la que había mucho pantano debido a la gran cantidad de pequeños manantiales que bajaban a encontrarse con un pequeño riachuelo que desembocaba en Santa María.
            Las señoras María de Lourdes, Carmen Teresa y Berta Emilia del Rosario Campagna Álvarez, propietarias de unas tierras heredadas de sus padres, comenzaron a vender parte de sus propiedades a unos ciudadanos que llegaron a carrizal, entre ellos: Doña Julia Castro, Vivián, Pedro Aular, Félix Cartaya, José Pérez, los Quintana, los Ávila, los Pereira y los Díaz.
            Se trataba de Las Aguaditas; el único camino era una trocha de tierra y los vecinos comenzaron a agrandarla y convertirla en carretera de tierra; con las diligencias de Doña Juliana en el año 77, la Gobernación del Estado la pavimentó en concreto armado.
En el año 1985 la señora Juliana hizo diligencias tendientes para conseguir dos (2) jepps de transporte público para que trabajaran después de la inauguración de la carretera lo cual ocurrió en ese año. El servicio atendería a aproximadamente 70 familias. Posteriormente comenzó a hacer las diligencias pertinentes para el empotramiento de aguas negras.
              Tras la muerte de un niño del barrio a quien habían tenido que velar sin luz, doña Julia se comprometió con los habitantes del lugar que haría lo necesario para conseguir el alumbrado público, razón para que los habitantes la nombren presidenta de la Junta de Vecinos tanto de Las Aguaditas junto al sector Gran Colombia, para ese entonces  “Barrio Sin Ley”.  A los 8 días llegó la noticia que a los dos sectores les iban a poner electricidad. 
            Tras sus gestiones desde el año 1976, ante la Compañía Anónima Electricidad de Venezuela (C.A.L.E.V.) y ante el Concejo del Municipio Guaicaipuro, se logró para la comunidad, dieciocho (18) postes para el alumbrado público.
            Organizaba festivales para los niños.  Bajaba a Caracas y hacía diligencias ante los entes públicos y privados y regresaba con bolsas de juguetes para los niños de la comunidad.
            Doña Julia tiene innumerables nietos y ahijados en el municipio ya que le ha “echado el agua” a muchas más personas en el municipio;  es madrina de confirmación de otros tantos.
            En una oportunidad inició y ganó una querella judicial ante la fábrica de aluminios “El Brillante”,  quienes echaban a la quebrada desperdicios químicos, lo que constituía un peligro inminente para todos los habitantes de la comunidad. Con sus gestiones llegó hasta el Ministro del Ambiente para hacer valer derechos de su comunidad.
            Tiene muchos reconocimientos otorgados por numerosas personalidades e instituciones públicas y privadas en virtud a su abnegado trabajo socio-comunitario, podemos mencionar:
Diploma de Honor “Francisco José Palacios”
Reconocimiento del Club de Leones de Carrizal
Placa de la Junta Comunal del Municipio Carrizal
Placa otorgada por la Comunidad “Las Aguaditas”
          Por su incansable trabajo social y trabajo de altísima honradez y capacidad, Doña Juliana Aular de Castro forma parte de nuestro boletín.  ¡Larga Vida! para Doña Julia.


Santísima Virgen de las Almas Consagradas

Relato de las apariciones de la
Santísima Virgen María “Madre de las
Almas Consagradas”

El día 06 de febrero de 1993, en la casa de Oración en Carrizal Estado Miranda, después de la adoración al Santísimo, salimos de la Capilla a ensayar algunos cantos a la Virgen.
A eso de las 7:20 p.m., nos llamó la atención unos destellos como relámpagos de color azul en el jardín.  Al instante todos vimos a la Santísima Virgen María posada sobre una mata de cambur a unos cuantos metros de distancia de donde nos encontrábamos; se movía, abría las manos y levantaba los ojos al cielo; la vimos bajo diferentes advocaciones.
Su  figura  de  tamaño  natural, muy resplandeciente, iluminaba todo el bosque con luz blanca y azul muy tenue.
Una hermana que dudaba, al querer acercarse para asegurarse de lo que veía, sintió una voz que le dijo: “No lo hagas”.  Luego la virgen pidió a esta hermana que nos arrodilláramos porque nos iba a bendecir.  Vio como se puso de rodillas, levantó sus manos y nos bendijo.
Seguimos rezando y fue cuando vimos desprenderse una estrella del manto de la Virgen que cayó en tierra.
La Virgen estuvo allí hasta las 5:45 a.m., del día 7 de febrero.
A las 11:00 a.m., y sin hacer ningún comentario al respecto, nos acercamos al sitio de la aparición y pudimos ver que todo estaba cubierto de escarcha plateada
Al  día  siguiente, en  la limpieza de la casa, se  encontró escarcha  de todos los colores en el piso, en los cuartos y en las paredes.  Las rejas estaban  cubiertas con un polvo plateado parecido al que se dio en el sitio de la aparición.
Éste fenómeno se fue extendido en las comunidades como lo había prometido en mensaje privado dado el día 09 de febrero de 1993: “Ésta manifestación se extenderá al mundo entero como una fuente de gracia y señal de mi cercanía”.
El día 19 de febrero aparición de nuevo; observamos como las estrellas pasaban delante de Ella desprendiéndose y dejando su estela al desaparecer, otras titilaban lentamente como si el firmamento se volcara sobre Ella.
Terminó su mensaje diciendo: “...Ésta es mi advocación: Virgen María Madre de las Almas Consagradas”.   Ésta vez estuvo hasta las 4:30 a.m., del día 20 de febrero de 1993.
Desde ésta fecha, Ella misma se encargó de dar a conocer su aparición a otras comunidades y congregaciones, cuyo testimonio se encuentra escrito.
En sus mensajes deja ver que éste sitio “Mi Bosquecito”, como Ella le llama “es lugar de adoración y recogimiento”.
 Sus primeros mensajes han sido para las Almas Consagradas (sacerdotes y religiosos), e invita también a los laicos a orar y pedir por ellos.
El día 23 de diciembre, en el mensaje Nº 10 expresó: “Hijitos...hijitas, en todos los lugares de mis apariciones llegáis buscándome con los ojos del cuerpo, no con los del alma y del corazón y esto hace que se disipe vuestro corazón, ¿Cómo me veréis realmente con tan poca fe?. Si disipáis vuestros espíritus impedís sentirme a vuestro lado y en vuestro corazón…”
En el mensaje Nº 11explicó su advocación: “Hijitos...hijitas, con amor y alegría os doy a conocer mi advocación, para que la deis a conocer, llenos de amor, al mundo entero.  Hijitos míos: mi corona de espigas, representa la Eucaristía que es alimento y centro de vuestras vidas.  Mi vestido blanco con estrellas, la luz que a través de mí brilla para vosotros.  Mi Rosario, cadena que os ata a Mí, camino que los lleva al Cielo.  El Corazón representa a todas mis Almas Consagradas.  La Cruz que sale de él, es la entrega incondicional de vuestras vidas.  Los Rayos, son las Gracias que a través de Mí, mi hijo Jesús derrama sobre vosotros.  Mi hijo Jesús, con los brazos extendidos y mirada fija en vuestra entrega, os recibe a todos unidos en un solo Corazón.  Os cubro con mi manto”.
“El 06 de febrero de 1994, al cumplirse el primer aniversario de su aparición, manifestó: “Hijitos...hijitas, tomad a mis más pequeños y en unión con vosotros, venid a mi Puerto de Salvación todos los viernes y entrad en recogimiento y oración, y celebrad el sacrificio de mi Hijo Amado y orad por mis intenciones.  Os tengo en mi corazón”.
Os pido, rezad y llevad el Santo Rosario, es la mejor arma contra Satanás”



Tomado de Tríptico de la Casa de Oración
de la Virgen María “Madre de la
Almas Consagradas

Fincas Inmediatas a Carrizal

FINCAS INMEDIATAS  A CARRIZAL

Desde sus primeros pasos, los pioneros o familiares fundadores de Carrizal tuvieron como norte el trabajo  AGROPECUARIO,  destacando la faena ruda del sembradío o del arado. Aunque pobres, la mayoría  contable con vaca de leche y algunos con uno o dos bueyes. Eran los tiempo del añil, el trigo, los granos de habas, hortalizas, aves de coral y en las cuesta  el maíz; en los terrenos  suaves la papa y otros rizomas  y tubérculos. Finalizando el siglo XVIII, por  los años 1795 bajos, lomas, declives y cumbres montañeras quedaron cubiertas de un nuevo grano que dominaría en los dos climas (templado y cálido)  de la región, llamado CAFÉ. Poco quedaron exentos de la tentación, y los fértiles territorios de abundantes aguas AL TUY (vertientes en los cuatros) derramaron sus cornicopias de DINERO BIEN GANADO A PLENO SOL, y  en las cosechas  al leve soplo del céfiro cargado de niebla gélida. Los días eran santificados, y los cantos de cosechas fonéticas religiosas: “Oh virgencita querida / ayudame a ganá el pan/ aligera mi partida/ que mis hermanos  se van”, otra semejante: “Santa Virgen  milagrosa/ cuídame de cangilones / de la araña ponzoñosa /  de tropiezos y resbalones “.
Pocos eran los hombres dedicados a la recolección  de café y muchas las mujeres y muchachos canasta al cinto apuñando el rojo producto bajo sombra de guamas, jabillos y bucares,  expuestos a las mordeduras de culebras, picadura de arácnidos y minúsculos  insectos perniciosos, sin embargo, obtenían suficiente para la compra de la comida y la ropa, incluyendo las alpargatas y la “fumada o el trago”, y luego “CACHIMBO Y TROJA”  en las noches de luna o de “oscurana” (oscuridad).
Al ritmo de la siembra y la cosecha el pequeño vecindario, sujeto a todas las virtudes, el amparo de los padres y al resguardo de los hermanos mayores, CARRIZAL vive en paz y favorecido por el bien y el progreso. Unos alcanzaron riquezas con los cultivos de anchos y extensos cafetales; otros dedicados al comercio del grano, y  pocos entregados al vicio, ocio, los timos y la zanganería. La solvencia en los tratos la registraban  con pocas palabras: Lo que digo lo cumplo con o sin testigos o “mi palabra es un documento”. Cuando doña Melchor Ana de Tovar y Bañez compró, el campo estaba casi virgen, con pequeñas huertas y conucos. Igual sucedía con San Antonio, Los Teques y San Pedro. Pero ya existían los sitios mencionados y San Diego, Paracoto, Tácata, Charallave, Sabana de Ocumare y Macarao.
Entre las firmas o haciendas que rodeaban a Carrizal bien entrado el primer cuarto del presente SIGLO XX los dueños de los cafetales, eran entre otros los que indico de seguida: LANDA, parte de Alberto Machado, Eduardo Pérez Benitez  y otra de Manuel Bravo, incluyendo a Corralito (Corralito, Montaña Alta, Colinas de Carrizal  y Altos de Corralito); El Potrerito, de los Álvarez, hasta los años setenta por don Vicente  Campagna; La Yerbabuena y sus amagamientos y anexos fluviales, de los Biord (don Raúl e hijos), Manuel Canino, Marcelino Alfaro, Manuel Mujica  y Encarnación Rodríguez; La Guadalupe, de Gregorio Cordovez, la mayor parte; la Oficina, de Ángel Maria Marrero; los Mangos, de Pantaleón Carrasquel: San Pablo, de Santos Ochoa; Bajo de la Llanada, de  Francisco Hernández  y Pedro Pérez; la Aguadita, de Lino Cartaza, y otros que figuran en mi trabajo HISTORIA DE CARRIZAL.
Los nombres de las personas mencionadas  los he obtenido en conversación y entrevistas con lugares mayores de setenta años. Pero la lista todavía está incompleta, y vendrán a enriquecer el mosaico  de propietarios de sembradíos, otros personajes


DE: ANIBAL LAYDERA VILLALOBOS

martes, 7 de abril de 2015

Propietarios de tierras en Carrizal (III)

 Propietarios de tierras en Carrizal (III)




Retomando el estudio de las familias propietarias de terrenos en Carrizal, podemos deducir que mucho después de la Donación de los Terrenos por parte de Don José Manuel Álvarez, éstas tierras fueron adquiridas por tres (3) familias de agricultores que se destacaban en el escenario comunero: los Ochoa, por medio de Santos, padre y Exaltación, hijo, quienes se consolidan como productores de café; los Biord quienes adquieren la posesión “San José” por redención y tierras no comuneras en La Llanada; y los Marrero, también productor de café pero en menor cantidad. En su afán de expandir sus producciones, compraban tierras a particulares, además, pedían la redención de las parcelas donde tenían bienhechurías, a la Junta Administradora.
Pero éstos no fueron los únicos enfiteutas que hemos mencionado, radicados en ésta zona.  También estaban: Bonifacio Padrón, quien tenía unas arboledas de café, una casita de bahareque en el centro y un cambural en San Vicentino.  Éstas bienhechurías habían sido compradas a Felipe Tejera, ya que José Dolores Bello las había hipotecado.
También hay que nombrar a Ángel María González Pérez, quien era nativo de Las Minas y tenía laborando en el lugar más de treinta años y fue redimido del pago de los terrenos en el año de 1915, al igual que Santiago Flores, quien tenía un terreno en el sitio denominado “La Culebra” por más de diez años. En 1920, Valentín Martín, tenía en el lugar llamado “El Oro”, una posesión donde había una hacienda de café y una casa, la cual habitaba desde más de un año, para el momento en que se hizo efectiva la redención.
El caso de Donato Montaña es particular, porque compró a Enrique Pérez Carias, una posesión ubicada en “San Vicente, en terrenos de la Comunidad de San Antonio de Los Altos, jurisdicción del Municipio Carrizal, por el precio de 1200 bolívares, en el año de 1908. El pago se acordó en el documento de compra-venta, a ejecutarlo en tres cuotas de 400 bolívares anuales cada una, pero resultó que el comprador falleció después de haber cancelado uno de los pagos, y se encargo de la cancelación del resto el señor Manuel Belisario, el 28 de marzo de 1911, quien tomó para sí la propiedad.
También se erigen como agricultores, ciudadanos de apellidos Izarra, Silva, Sánchez y Belisario.

Entre los años 1915 y 1921, Ángel María González Pérez, ya mencionado, tenía una expensa porción de tierra situada en Las Minas con valor de Bs. 200; Santiago Flores con una extensión de terreno situada en “La Culebra”, que limita al este con la quebrada “Las Tasajeras” y al oeste con la posesión de Luís Rodríguez, con valor de Bs. 200; Exaltación Ochoa, con extensión de terreno donde tenía su arboleda de café en el lugar llamado “Las Marías” y otra arboleda de café que compró a su padre Santos Ochoa, en el lugar llamado “Las Minas”, con valor de Bs. 600; Valentín Martín, con extensión de terreno situada en el lugar denominado “El Oro”, con valor de Bs. 300; Ángel María Marrero, vecino de Carrizal con una extensión de terreno situado en el lugar denominado “La Planada”, con valor de Bs. 200 y otra en el lugar denominado “La Maquinita”, con valor de Bs. 368; y Félix María Izarra, analfabeta, vecino de Carrizal, quien poseía extensión de terreno en otra área del sector denominado “La Maquinita” y otra en “Las Marías”, con valor de Bs. 160; Luís Rodríguez, con una extensión de terreno para la agricultura ubicado entre “Las Polonias” y “Los Budares”, con valor de Bs. 180; Cruz Damián Belisario, vecino de Carrizal, con extensión de terreno en “Las Minas” del municipio Carrizal, con valor de Bs.100; Ramona Cordovés, con extensión de terreno ubicada en “Los Budares”, con valor de Bs.180; Pablo González Bello, con extensión de terreno situado en el lugar denominado “Las Maquinitas”, con valor de Bs. 200; Juana Ángela Belisario con una porción de terreno situada en San Vicente, Jurisdicción del Municipio Carrizal, con valor de Bs. 600; y Teodora Belisario de Gómez, con porción de terreno ubicada en “Las Marías” del Municipio Carrizal, con valor de Bs.100.  

Bibliografía: Desestructuración de la Propiedad Horizontal

San Antonio de Los Altos. Fernando Oduber

Propietarios de tierras en Carrizal (II)

PROPIETARIOS DE TIERRAS EN CARRIZAL (II)


De la misma manera que los Biord, la familia Ochoa logró su consolidación como arrendatarios de los terrenos de Carrizal y San Antonio de los Altos y como propietarios de los terrenos adquiridos por compra de los mismos a los herederos del señor Encarnación León.
Originalmente, todos esos terrenos pertenecían al señor Encarnación León, el terrateniente de mayor ascendencia en la zona a mediados del siglo XIX.  Al fallecer éste en el año 1887, se los deja en herencia a su esposa Josefa Crespo de León y a su hija Elvira León de Sánchez, quienes a su vez dividen sus partes y las valúan.
Estas propiedades, constaban de dos haciendas denominadas “Los Pintos” valorados en 1.200 Bolívares, y la Hacienda “El Gavilán”, adquirida originalmente por Encarnación León, por compra que hizo las señoras Vegas, siendo el valor 6.000 Bolívares. En la posesión “Gavilán”, existían dos cafetales valorados en 2.400 Bolívares, uno, y el otro radicado en el lugar denominado “Perinola”, valorado en 2.000 Bolívares.
En “Los Budares”, se declara un derecho de terreno que fue comprado por Encarnación León, al señor José Manuel Rodríguez, valorado en 1.800 Bolívares. Asimismo, adquirió la posesiones de café denominada “La Guadalupe”, la cual fue valorada en 8.800 Bolívares;  la llamada “Landa” que le hizo al Dr. Manuel María Landa, y que para el momento de la transacción constaba 8.800 Bolívares; Potrero del Medio, comprada a Ramón Mijares años atrás, valorado en 800 Bolívares y “La Llanada” comprada a las señoras Vegas por la cantidad de 2.800 Bolívares.
La magnitud de estas propiedades es tal, que todo fue valorado en 63.320 Bolívares que, divididos por la mitad tocaba a Josefa Crespo de León la cantidad de 31.660 Bolívares y a Elvira León de Sánchez, la otra mitad.
La primera se quedó con la mitad del dinero proveniente de la posesión “Gavilán”, la oficina, la casa y todos sus bienes; la otra “Gavilán” comprada a las señoras Vegas,   “La Guadalupe y todos los cafetales existentes en el terreno, “La Perinola”, “La Llanada” y “Los Budares”, conjuntamente con todas las bestias expresadas en la herencia.
A la otra heredera se le dio la suma de la mitad de la valuación de los derechos de la otra posesión “Gavilán”, la hacienda “Landa”, la posesión “Potrero del Medio”, el terreno de “Vega”, donde estaba construida la oficina de café y todos los demás edificios, así como parte de las bestias y reses heredadas.
En el documento agregaba que el señor Encarnación León, encontró minas en diferentes puntos de sus posesiones y adquirió los derechos consiguientes, pero al no serle posible fijarles valor cierto, no lo colocó en el documento de la herencia, aclarando que desde ese momento establecerían lo que le correspondiese por mitad.
Posteriormente, los Ochoa se erigieron como uno de los grupos económicos más importantes de la localidad.  Adquirieron bienhechurías de café situadas en terrenos comuneros y compraron parcelas lindantes entre Carrizal y San Antonio.
El proceso de adquisición fue el siguiente: el 16 de septiembre de 1916, Exaltación Ochoa, vecino de Carrizal, obtuvo la redención de un terreno ubicado en el sector “Las Minas” y se denominaba “Las Marías”, en donde había unas arboledas de café que le compró a su padre Santos Ochoa.  A su vez, Santos Ochoa compró a su hijo Ignacio Ochoa la mitad de la hacienda “La Guadalupe” el 7 de noviembre de 1919, que éste había adquirido a particulares y no a la comunidad de San Antonio.
Los propietarios de los terrenos de Carrizal, eran pequeños agricultores que iban ocupando los terrenos situados en el pueblo e iban delineando el mismo. Eran extensiones en las cuales construían una casa con su huerto para el autoconsumo y en el resto eran arboledas de café, algunas con otras casitas de bahareque y tejas, propias para habitación y comercio en algunos casos.

El caso de Santos Ochoa fue diferente, ya que el adquirió el terreno de “Las Marías”, pero también compró posesiones lindantes como la hacienda “La Guadalupe” y “El Gavilán”.

Bibliografía: Desestructuración de la Propiedad Horizontal

San Antonio de Los Altos. Fernando Oduber

Propietarios de las Tierras de Carrizal (I)

CARRIZAL DURANTE LA SEGUNDA DÉCADA DEL SIGLO XX
(PARTE I)



Durante la segunda década del Siglo XX, seis familias ostentaban el mayor poder económico en los Altos Mirandinos pues tenían las mejores tierras tanto en calidad como en cantidad. Estos ciudadanos fueron José Gregorio Abreu quien poseía tierras en San Diego y San Antonio y las obtuvo por herencia familiar; el General Juan Vicente Gómez en San Antonio, quien  se convirtió en el terrateniente más poderoso de Venezuela por enfiteusis que significa una relación jurídica entre dos personas mediante la cual una de ellas autoriza a la otra a disponer y disfrutar perpetuamente o por largo tiempo de sus propiedades; Virgilio Biord en San Antonio, ya que su familia las había obtenido por contrato con la comunidad antes de 1897;  Exaltación Ochoa en Carrizal, quien tenía posesiones de café desde varios años atrás; José Dolores Bello en San Antonio, por que tenía tiempo viviendo en el lugar; e Inocencia de González,  por herencia familiar.
En cuanto a Carrizal se refiere, la expansión de la propiedad territorial de la familia Biord, de origen francés, se evidencia el 18 de enero de 1907, con la adquisición por la cantidad de 1.725 Bolívares de una porción de terreno denominada “La Llanada”, cuyo dueño anterior era la señora Elvira León de Sánchez, habitante de Carrizal y las había heredado de su padre Encarnación León, terrateniente que tenía en su poder además de “La Llanada”, las posesiones “Gavilán, “Los Pintos”, “Perinola”, “La Guadalupe”, una parte de terreno en “Los Budares”, “Potrero del Medio”, y “La Carbonera”. Hay que aclarar que en esa venta, la señora León acotó en el documento suscrito, que en el mismo terreno existía una arboleda de café perteneciente al señor Calixto Pérez habitante de Carrizal, quien pagaba una pensión anual de arrendamiento de 60 Bolívares y una posesión del señor Gregorio Castillo, también habitante de Carrizal, quien cancelaba una renta de 25 Bolívares anuales.  Al adquirir la hacienda, Biord debía definir judicialmente su relación con estos arrendatarios ante el Juzgado Departamental de Guaicaipuro.
El 12 de enero de 1909, Virgilio Biord vende la hacienda “La Llanada” a la señora Luisa Agustina Lousseau, mediante un documento de venta por la cantidad de 4.000 Bolívares.  No obstante la venta ejecutada, el contrato establecía la reserva de la montaña y madera de la posesión vendida, el derecho a fundar y hacer fundar en ella plantaciones de café o en cualquier otro punto por el vendedor,   así como también cultivar un terreno de 3 hectáreas en el sitio denominado “El Pomarroso”, radicados en la misma “Llanada”. 
Igualmente, Virgilio Biord se reserva la libertad de tener en la posesión, hasta 15 reses para pastorearlas.
El día 5 de noviembre de 1912, la señora Lousseau le devuelve en venta “La Llanada” a Virgilio Biord, tan sólo por el valor de 2.000 Bolívares, la mitad de lo estipulado en el contrato anterior.
La transacción se realiza en dos partes: 1.500 Bolívares en efectivo y dos vacas americanas de color negro, una llamada “Golondrina” y la otra “Negrita” valoradas en 250 Bolívares cada una.
El día 31 de julio del año de 1916, Virgilio Biord decide finalizar una controversia que adquirió con Calixto Pérez desde el año 1907, cuando la señora Elvira León Sánchez le vendió la hacienda “La Llanada”,  con la venta definitiva del terreno de “Pasatiempo” a Calixto Pérez, culminando la disputa existente.
Posteriormente, Biord le vendió a su hijo Raúl una parte de “La Llanada” por el valor de 3.500 Bolívares, en la cual existían dos arboledas de café; la de Calixto Pérez y la otra de Santos Ochoa.
En el contrato indicaba los derechos de Raúl Biord en relación con la construcción de una acequia que cogiera media parte del agua de Quebrada Honda para su posesión y la otra parte para su padre; o sea que entre ellos se distribuirían por mitad el agua que bajaba por la quebrada.


Bibliografía: Desestructuración de la Propiedad Horizontal
San Antonio de Los Altos. Fernando Oduber