domingo, 9 de abril de 2017

92 años del nacimiento de Magdalena Sánchez

MAGDALENA SÁNCHEZ


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Magdalena Sánchez, gran exponente de la música llanera, nació el 9 de abril de 1915 en Puerto Cabello, estado Carabobo.
Conocida como la “Reina del cantar venezolano”, inició su carrera de forma profesional a los 21 años, luego de haber prestado su voz a varias agrupaciones con las que interpretó guarachas, tangos y boleros.
En 1940 firmó un contrato con el “Galerón Premiado” de Radio Continente y es justo en ese momento cuando se lanzó como cantante de música criolla, y en 1951 alcanzó la fama con los temas “María Laya” y “Los caujaritos”, interpretados junto al maestro Juan Vicente Torrealba. El éxito siguió con “Barlovento” y “San Juan to’ lo tiene”.
Una década después, Magdalena Sánchez viajó a España como parte de una gira que duró dos meses y medio, luego regresó a Venezuela para recuperarse de unas afecciones de salud, para después seguir el viaje que la llevó a México, Cuba, Colombia y Portugal, donde fue vitoreada.
También participó activamente en la televisión cuando nació en Venezuela, pues fue invitada frecuentemente a programas culturales como “Canciones de mi tierra” y “El show de las 12”. Sus presentaciones eran ricas en expresiones corporales, siendo una verdadera precursora de performance que combinaban una melodiosa voz y movimientos.
La “Reina del cantar venezolano” también estampó su firma en el cine nacional con su participación en producciones como “La epopeya de Bolívar”, en la que interpretó a la nana del Libertador.
Jamás sintió ameno por el llano, sino todo lo contrario: fue la primera cantante de nuestra música en usar la vestimenta llanera en cada uno de los escenarios que pisó, dando ejemplo a sus colegas desde sus inicios hasta el sus 88 años, edad a la que aún asistía a diversos eventos que se hacían en su honor.

Falleció el 18 de octubre de 2007, en la localidad de Palo Negro (Maracay), estado Aragua.

Venezuela (Poema)

VENEZUELA



Atalaya de mar, tus verdes playas
recibieron errantes castellanos,
y tus hombres de bronce les tendieron
acogedoras manos, dulces frutos
y la sombra verde de altas palmeras espigadas.
En esa tierra, la profunda montaña se estremece
cuando entre breñas, en cristalino vuelo
se lanza la cascada de El Ángel, desde el cielo.
El Orinoco fluye, entre ronco sonar de agua bravía,
rompiendo ya la selva en su porfía.
Al devenir el tiempo, se irguieron las ciudades,
blancas y silenciosas cual nidales
de garzas o palomas mensajeras.
Era un vivir angustiado el de tus hijos,
las cadenas pesaban en sus brazos,
el cantar era triste y el esfuerzo del pueblo
enriquecía las altaneras manos castellanas.
El alma de los hombres se hizo grave,
llama de libertad prendió en su pecho.
y surgieron entonces Miranda el precursor
y el genio de la historia, Bolívar y la Gloria.
¡Nada vence su afán, aún derrotado
vuelve al combate, osado, y su verbo arrebata
a las porfiadas huestes en la lucha!
Hasta que al fin un día Venezuela fue libre,
y el tricolor triunfante, ya flotó victorioso
en el confín del Ande.
Desde entonces, Bolívar, tu ancha sombra nos cubre
desde el llano hasta la cumbre.
¡Que tu invicta memoria ilumine a estos pueblos que tú quisiste hermanos!
¡Que sigamos tu huella asidos de la mano,
Padre nuestro Bolívar, Libertador de pueblos;
Cinco naciones velan el sueño de tu espada!


Inés Andrade de Soto

Quito, Junio 1985

miércoles, 5 de abril de 2017

Carrizal de mis Amores (Poema)

CARRIZAL DE MIS AMORES



Carrizal de mis amores
Carrizal de mi querer
siempre bella te querré ver
¡oh, hermoso pueblo de las flores!

Carrizal la hermosa cuna
de Epoima y José Manuel
es donde podremos ver
más de cerca la hermosa luna

Eres tú, ¡oh Carrizal!
tierra bendita y divina
eres privilegiada
eres mi dulce hogar

¿Dónde estarán tus amores?
¡oh, hermosa Carrizal!
¿Donde podremos encontrar,
tus matices y colores?

Después de guerras y conquistas
entre nieblas y carrizos
nació ésta hermosa ciudad
sinónimo del paraíso

Entre las nieblas y carrizos que rodean Carrizal,
cosas buenas han pasado y otras tendrán que pasar,
sus personajes gloriosos siempre me hacen recordar,
lo hermoso que es la vida, y cuán grande es mi ciudad.

¡Oh, Carrizal de mis amores
prodigaste tu alma y tu ternura,
por tus montañas y tu sencillez pura
se proyectan tus multicolores flores.

A orillas de la sombra,
donde florecían los cafetales,
nació ésta hermosa Carrizal
tierra de carrizos y florales.





Omar Aponte















viernes, 13 de enero de 2017

Ángel Rafael García (fallecido). Ex-Cronista Adjunto de los Teques

ÁNGEL RAFAEL GARCÍA

CRONISTA ADJUNTO DE LOS TEQUES




En la ciudad de Los Teques falleció lamentablemente en la madrugada del primero de julio (2015) el profesor, escritor, poeta y cronista Ángel Rafael García. Nació en Guarapiche, San Antonio de Capayacuar, Municipio Acosta, estado Monagas, Venezuela, el 11 de marzo de 1946, profesor egresado del Instituto Universitario de Mejoramiento Profesional del Magisterio, en Caracas, Catedrático de Castellano y Literatura, Cronista oficial de San Antonio de Capayacuar, Cronista adjunto de la ciudad de Los Teques, Locutor de Radioemisoras y Televisoras Comerciales del país, Cronista oficial del Ejecutivo del estado Monagas, Director de Ceremonial, Asuntos Institucionales y Protocolo del Acervo Histórico del Estado Miranda entro de su obra literaria destacan: El pobre Cachapao; Poesías (en dos ediciones); Destellos del renacer;  Libro de poesías; Sombras del ocaso; Poemario; Alborada de la primavera (poemario); De la cumbre volvió un celaje (novela); Alegoría a la  maestra, (poesías) Tras la huella de Bolívar (libro de historia); Julián Padrón; Una luz el tiempo, Epónimos del Estado Miranda (texto biográfico); San Antonio Capayacuar, Un Rincón de mi Patria, Escalera, Caminos Polvorientos (novela); Valores del Estado Monagas (texto biográfico histórico y geográfico del estado Monagas) editado por la Secretaría de Educación Regional y Testimonios de ayer con prólogo de Américo Fernández.
Ángel Rafael García, pertenece a las siguientes instituciones culturales, gremiales y académicas: Asociación Nacional de Escritores de Venezuela, fundador de la Asociación de Escritores del estado Miranda; Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela, "SACVEN", Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela; Centro de Historia del estado Miranda, Sindicato Profesional de Trabajadores de la Radio, Teatro, Cine, Televisión y Afines del Distrito Federal y estado Miranda y de la Junta Protectora y Conservadora del Patrimonio Histórico y Artístico del estado Miranda; llevan su nombre varias promociones académicas e instituciones educativas y culturales de Venezuela; es primer premio municipal de poesías 1987, en Los Teques, estado Miranda y posee calificadas condecoraciones de diferentes instituciones políticas, sociales, culturales y profesionales de Venezuela.
Particularmente, me impresionó la sencillez y belleza con la que el Cronista narra la historia de la vida de nuestro Libertador, en el libro TRAS LA HUELLA DE BOLÍVAR, la cual les haremos llegar en las siguientes entregas, para beneplácito de nuestros lectores.

Tras la huella de Bolívar (Parte I)

TRAS LA HUELLA DE BOLIVAR
(PARTE I)


El 24 de julio  de 1783, en una amplia y lujosa residencia de Caracas, situada frente al Convento de la esquina de San Jacinto; a cuadra y media de la Plaza Mayor, la joven matrona, doña María Concepción Palacios y Blanco de Bolívar, da a luz el cuarto hijo de su matrimonio con don Juan Vicente Bolívar y Ponte.  Después de seis días de haber visto luz aquel niño, el 30 de julio llevan al recién nacido a la Santa Iglesia Catedral, ubicada frente a la Plaza Mayor de Caracas, donde el Presbítero Juan Félix Jerez de Aristiguieta lo bautiza con el nombre de SIMÓN JOSE ANTONIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, y como padrino eligen a su abuelo materno, don Feliciano Palacios y Sojo.
Doña María Concepción, que ha quedado delicada de salud después del parto, se ve imposibilitada de amamantar al niño Simoncito, y buscan a una amiga y vecina llamada Inés de Mirayes, quien amamanta al infante mientras llega la negra Hipólita, esclava de confianza de la  familia Bolívar, quien había dado a luz recientemente a una niña y su estado de salud era satisfactorio.  La negra Hipólita es joven, de estatura mediana y gordita, de buena salud.  Ella es la encargada de amamantar al benjamín y de cuidar de él íntegramente durante sus primeros años de existencia.
Además de las diversas propiedades que posee la familia, cuenta también don Juan Vicente Bolívar y Ponte con una hermosa granja, con un caserón de amplios corredores, de techos gajos y acogedores orillas del otrora cristalino río Guaire, llamada La Cuadra; en la que pasan días enteros y cortas temporadas en unión de toda la familia;  allí bañan y se recrean en su caudaloso torrente y en el campestre ambiente que rodea la posesión.
Resultado de imagen para simón bolívar niñoEl 19 de enero de 1786, a los dos años, cinco meses y veintiséis días, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, queda huérfano de padre;  doña María de la Concepción, que ha quedado viuda a los 28 años, se encarga de la administración de la enorme fortuna familiar y de la crianza y educación de sus pequeños hijos: María Antonia  de 9 años, Juana de 7, Juan Vicente de 5 y Simón de dos años y medio.  Auxilian a doña María Concepción, sus hermanos y especialmente, su padre, don Feliciano Palacios y Sojo.
Pasan los días, los meses, los años y los niños crecen; ya es tiempo de iniciar su educación, pero difícil era para la época, lograr estudiar; sin embargo, las familias adineradas podían contratar los servicios de maestros particulares, por lo que con la asesoría del Licenciado Miguel José Sanz, contratan para Juan Vicente y Simón, a los maestros don Guillermo Pelgrón y don Francisco Vides; mientras que la negra Hipólita, no deja ni un instante de vigilar a aquel niño, que con la posteridad refulgiera como el sol del hombre libre de América.
Pasan los años y doña María Concepción se agrava de una vieja enfermedad, y el 6 de julio de 1792, expira; quedando huérfanos sus descendientes, fecha para la cual Simón José cuenta con nueve años, once meses y dieciocho días de edad, y en la casa de San Jacinto, existe gran confusión y tristeza.  Los niños llorosos se acogen al consuelo de los familiares, especialmente de su abuelo materno, don Feliciano.
La tutela y cuidado, tanto de los niños como de la fortuna la ejerce don Feliciano Palacios, pero como éste necesita de alguien que lo ayude con la administración de los bienes de la familia, contrata como contabilista para trabajar en los ratos libres y en su propia casa al joven Simón Rodríguez, quien cuenta con 21 años de edad y se desempeña como maestro de una escuela primaria;  y para tal efecto le acondicionó una pequeña oficina.
Debido a la forma de ser de Simón, éste comienza a simpatizar con el maestro y como es 12 años mayor que él, Simoncito le busca conversación continuamente cuando se encuentran en los pasillos y otros lugares de la vieja casona.  Así se consolida una profunda amistad y gran afinidad entre los dos Simones.
En diciembre del año 1793,  muere el generoso abuelo, y Simón José que cuenta con diez años de edad, tiene que vivir en casa de su tío Carlos.  Además de las riquezas heredadas de sus padres, Simoncito es dueño de una hermosa casa ubicada en la esquina de Las Gradillas, amoblada lujosamente y a todo confort, y de varias fincas agrícolas en el interior del país, herencia que le fue legada por su primo, el presbítero Jerez de Aristigueta, quien además era padrino y tutor sentimental del niño Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco.
Debido al trato frío y despectivo de su tío Carlos, Simón José se siente solo y triste, pero un día, su tío decide inscribirlo en la Escuela Pública que dirige Simón Rodríguez, y al cabo de poco tiempo, ya Simoncito sabe leer y escribir, aunque deficientemente, y comienza a tener buen entendimiento en las cosas de la vida.
Después de una breve estadía como interno en la casa del maestro Simón Rodríguez, de quien aprendió algo más que la educación formal, se nutrió de las luces que aquel genio pedagogo destellaba, estableciéndose entre ambos una corriente de mutua comprensión y simpatía, que con el paso del tiempo se haría imperecedera.


El 14 de enero de 1797, ingresa como Cadete al Batallón de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua, del cual había sido Coronel años atrás su padre.  No tenía aún los 14 años cumplidos, cuando fue ascendido a subteniente, en cuya hoja de servicios se anotaba:  "Valor: conocido.  Aplicación: Sobresaliente”.  El adiestramiento práctico en los deberes militares lo combinaba Bolívar con el aprendizaje teórico de materias consideradas entonces la base de la formación castrense:  las matemáticas, el dibujo topográfico, la física, etc., que aprendió en la Academia establecida en la propia casa de Bolívar, por el sabio Capuchino Fray Francisco Andújar, a la cual asistían varios amigos de Simón.  El 4 de julio de 1798, egresa de la institución castrense como Subteniente de la Sexta Compañía del Batallón de Milicias de  Infantería de Blancos de los Valles de Aragua.

Tras la huella de Bolívar (Parte II)

TRAS LA HUELLA DE BOLIVAR
(PARTE (II)


A comienzos de 1799, viajó a España.  En Madrid, bajo la dirección de sus tíos Esteban y Pedro Palacios y rectoría moral e intelectual del sabio Marqués de Uztáriz, se entregó con denuedo y pasión a los estudios; recibiendo una educación digna de un gentil hombre que se destinaba al mundo y al ejercicio de las armas.  Amplió sus conocimientos de  historia, de literatura clásica y moderna, de matemáticas, e inició el estudio del francés;  También aprendió la esgrima y el baile.  La asistencia a frecuentes tertulias y salones, pulió su espíritu, enriqueció su idioma y le dio mayor aplomo.  En la ciudad de Madrid, conoció a su prima María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, de quien se enamoró perdidamente, proponiéndose a contraer matrimonio a la brevedad posible, pero hace un compás de espera y en la primavera de 1801 viajó a Bilbao, donde permaneció casi por el resto del año; luego fue a Francia, llegando a París y Amiens.  De regreso a Madrid, contrae matrimonio con su adorada Maria Teresa el 26 de mayo de 1802, quien era hija del venezolano Bernardo Rodríguez del Toro y Ascanio.  Este matrimonio fue bendecido por el presbítero Isidoro Bonifacio Romano, en la Santa Iglesia de San José de Madrid, España, y sirvieron de testigos en este acto, Pedro Rodríguez del Toro y el Marqués de Inicio.
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María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza
La felicidad y la dicha en la vida conyugal del matrimonio Bolívar-del Toro, duró poco tiempo, ya que la fiebre amarilla ataca con todas las furias a la bella y encantadora María Teresa, fiel amante y dulce esposa del Libertador, y fallece por el mismo mal el 22 de enero de 1803.  Durante aquel idilio, que duró el mísero tiempo de 7 meses y 26 días, el Libertador quedó con el alma destrozada y se desliga totalmente del medio social y se sume en la total tristeza, hasta que al cabo de un tiempo, acoge los consejos de familiares y amigos y parte nuevamente para Europa, donde recorre las ciudades de Jerez, Sevilla, Madrid, Córdoba y otras;  estableciéndose en París desde la primavera de 1804.  En la capital francesa disfruta de los placeres parisinos, vive una vida social mundana y los estímulos del mundo intelectual, comparten la atención de Bolívar; no menos que el espectáculo fascinante de una Europa en plena ebullición política.  Frecuenta teatros, tertulias y salones, donde conoce bellas y hermosas mujeres, pero trata igualmente con sabios como Alejandro de Humboldt y Amado Bompland y asiste a las conferencias y a los cursos libres de estudios, donde se divulgan los conocimientos y las teorías más recientes.  En esta época de su vida se entrega con pasión a la lectura, y se encuentra nuevamente con su maestro Simón Rodríguez, cuyo saber y experiencia hacen de él un extraordinario compañero de conversaciones, lecturas y viajes.  Van juntos a Italia y cruzan a pie la Saboya.  En Roma, un día de agosto de 1805, en el Monte Sacro, una de las siete colinas que dominan la ciudad y después de descansar un poco, se pone de pie y mira a todos los puntos del horizonte y envuelto con los rayos del sol del poniente, recorre con su mirada escrutadora, fija y brillante sobre el espacio romano y exclama: ...”¿Conque éste es el pueblo de Rómulo y Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Tiberio y de Trajano?...”
Luego de hacer un análisis de todos los personajes mencionados en el párrafo anterior, con los ojos húmedos y visiblemente emocionado, se voltea hacia el maestro y amigo Simón Rodríguez y le dice en términos firmes y proféticos: “...Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor, y juro por la patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español...”.
Días después, se dirigen hacia el  sur, llegan a Nápoles, donde recibe la infausta noticia de la muerte de su tío Carlos Palacios y Blanco, acaecida en Marasma, región de Barlovento, en el Estado Miranda, cerca de Capaya, en 1805.  Maestro y discípulo se separan nuevamente.  Bolívar se dirige a París y luego, debido a los conflictos que vive Europa y conociendo los intentos realizados por el Precursor de la Independencia, Generalísimo Francisco de Miranda, considera que ha llegado el momento de volver a su patria.  Parte a París con rumbo a Hamburgo, luego regresa a Norteamérica, llegando a Carolina del Sur el 1° de enero de 1807, luego pasa a Filadelfia, Nueva York, y después de una larga estadía de observación y trabajo, viaja a La Guaira el 8 de abril y llega al puerto venezolano a principios del mes de junio de 1807.
Una vez en Caracas, vive como un joven aristócrata; atiende sus haciendas y en 1808, sostuvo un sonado pleito por una de ellas con Antonio Nicolás Briceño; no sin apartarse del porvenir de su patria.  Realiza reuniones secretas con su hermano Juan Vicente y otros amigos, en la quinta de recreo que poseen en Caracas, a orillas del río Guaire, en las cuales planifica y fija la estrategia para la independencia de Venezuela.  En este año, Bolívar encabeza una campaña de subversión y conspira en las diversas partes donde se encuentra, siendo denunciado ante los jefes de entonces: Casas y Emparam, siendo desterrados de Caracas y confinados a vivir en la hacienda de su propiedad en los Valles del Tuy.
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Juan Vicente Bolívar y Ponte
El 18 de abril de 1810, Simón Bolívar y su hermano Juan Vicente se encuentran presos en la Casa de San Mateo, vigilados y custodiados fuertemente, desde el 2 de abril del mismo año, acusados de: “...Rebeldes e Incorregibles...”, tiempo que aprovecharon ellos para leer, para sus amoríos campesinos y para atender las haciendas de San Mateo y de los Valles del Tuy, pero a partir de esta fecha, quedan en libertad y Simón es nombrado Comisionado de la Junta Patriótica, para buscar apoyo para la causa independentista en los países de Europa, acompañado de Andrés Bello y Luis López Méndez.
La Sociedad Patriótica de Caracas fue creada el 14 de agosto de 1810, por resolución de la Junta Suprema, con el fin de fomentar la agricultura, la cría, la industria;  pero al ingresar a esta el joven Simón Bolívar y Francisco de Miranda, la convierten en centro de agitación política, ya que convergen con los revolucionarios Antonio Muñoz Tébar, Francisco Antonio Paúl, Miguel Peña, los hermanos Salias, José Félix Ribas y otros, acelerando esta actitud, la Declaración de la Independencia.
El 4 de julio de 1811, después de un año de agitación, de inconformidad en el seno de la Junta Patriótica y de haber realizado diversas gestiones para la independencia de Venezuela, el Congreso Nacional vacilaba en proclamarla por cuanto consideraba que el pueblo no estaba preparado para ello.  Ese mismo día en la tarde, reanudan las sesiones del Congreso de la República, para recibir una Comisión de la Junta Patriótica, en la cual comisionaron al Presidente del Congreso para que conferenciara con los integrantes del poder ejecutivo, lo relativo a: Si la Declaración de la Independencia era compatible con la seguridad pública, o no.
En la mañana del 5 de julio   de 1811, se reunió nuevamente el Congreso. El debate giró en torno a la Declaración de la Independencia de Venezuela.  Hablaron todos los Diputados presentes en la sesión, unos argumentando a favor y otros en contra.  Una vez discutido suficientemente el tema, el Presidente del Congreso propuso la votación.  Todos levantaron la señal de apoyo a la Independencia, menos el doctor Maya, diputado por la Grita, quien argumentó que aún no era oportuna la declaración de la Independencia.  Al realizarse el escrutinio, el presidente del Congreso, Juan Antonio Rodríguez Domínguez, anunció: ... ¡Queda Declarada solemnemente, la Independencia de Venezuela!...
El pueblo, que hacía acto de presencia en el recinto, aplaudió conmovido por tan gran acontecimiento y en medio de vítores y cantos patrióticos, se encendió la llama libertaria que recorrería los más apartados rincones de América y del mundo, naciendo en este momento el Estado Venezolano, rompiéndose así las cadenas que nos ataban al feroz yugo español.

Tras la huella de Bolívar (Parte III)

TRAS LA HUELLA DE BOLIVAR
(PARTE III)
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Para redactar el Acta de la Declaración de la Independencia fueron comisionados los diputados Juan Germán Roscio y Francisco Iznardy, y para diseñar la Bandera Nacional, los diputados Francisco de Miranda, Lino de Clemente y José de Sata y Bussy. 
El Acta de la Independencia fue leída y aprobada por el Congreso Nacional el día 7 de julio de 1811, publicada el 14 del mismo año, asentada en el libro de Actas del Congreso y firmada por los Diputados el 17 de agosto de 1811.
Las primeras reacciones realistas en contra de la Independencia de Venezuela ocurrieron en Maturín, Cumaná y Valencia; pero luego del terremoto del 26 de marzo de 1812, Simón Bolívar que defendía la plaza de Puerto Cabello, cae en poder de los realistas, debido a una traición organizada por Rafael Hernández y un grupo de prisioneros.
Después de la caída de Puerto Cabello, se firma la capitulación de San Mateo, el 25 de julio de 1812, en la que Domingo Monteverde se compromete a: “...Respetar la vida y los bienes de los venezolanos, a no juzgar ni apresar a las personas que habían participado en la revolución, a otorgar pasaportes a todo aquel que quisiera salir del país y a dar libertad a los prisioneros...”.  
La Primera República se inicia con los hechos acaecidos el 5 de julio de 1811, con la Declaración y Firma del Acta de la Independencia de Venezuela, y terminó el 25 de julio de 1812, con la Capitulación de San Mateo.
Monteverde no cumplió su compromiso con la capitulación.  Francisco de Miranda fue encerrado en la prisión de La Guaira, luego trasladado al Castillo de Puerto Rico y por último, llevado a Cádiz, donde murió en el Castillo de las Siete Torres, del arsenal de la Carraca, el 14 de julio de 1816, a la edad de 66 años de edad.
Las causas de la pérdida de la Primera República fueron: El escaso respaldo que el pueblo le prestó al gobierno formado después de los sucesos del 19 de abril de 1810.  La tolerancia que caracterizó a los jefes patriotas, quienes trataban de evitar el derramamiento de sangre.  Agravamiento de la crisis económica, al emitirse una gran cantidad de papel moneda sin respaldo y que no fue aceptada por el pueblo.  El terremoto de 1812, la pérdida de la plaza de Puerto Cabello y pugna entre Francisco de Miranda y la oligarquía criolla...

EL DECRETO DE GUERRA A MUERTE

 El Decreto de Guerra a Muerte, es una proclama emitida por Simón Bolívar el 15 de junio de 1813, en la ciudad de Trujillo, cuando venía en su gira triunfal hacia Caracas, en la Campaña Admirable, cuando a la cabeza de un ejército poco numeroso, limpia de enemigos las márgenes del río Magdalena, toma en febrero de 1813 la Villa de Cúcuta e inicia en mayo la liberación de Venezuela.  La serie de combates y de hábiles maniobras que en tres meses le condujeron vencedor desde las fronteras del Estado Táchira hasta Caracas, conde entra triunfal el 6 de agosto, le merecen en realidad el nombre de la Campaña Admirable.
La Guerra a Muerte existía desde los albores de la Independencia; sin embargo, Simón Bolívar al decretarla, pretendió crear el sentimiento patriótico en los americanos, realzando el valor de la guerra por mantener una patria unida y libre, y darle carácter internacional a la guerra, para que los americanos tuvieran conciencia que la guerra de independencia era una lucha de América contra Europa.

RESUMEN DEL HISTÓRICO DEL DOCUMENTO

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“Todo español que no conspire contra la tiranía a favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo, castigado como traidor a la patria y en consecuencia, irremediablemente pasado por las armas. Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que pasen  nuestro ejército con sus armas o sin ellas;  a los que presten auxilio a los buenos ciudadanos que se están esforzando por salir del yugo de la tiranía.  Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen al gobierno de Venezuela y se unan a nosotros; en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al estado, serán reputados y tratados como americanos”.
”Y vosotros americanos, a quienes el error y la perfidia os ha extraviado de la senda de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan y lamentan sinceramente vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables y que sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestros crímenes, han podido inducirlos a ellos.  No temáis la espada que viene a vengarnos y a cortar los lazos ignominiosos con que os ligan a la suerte vuestros verdugos”.
“Contad con una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades.  El sólo titulo de americanos será vuestra garantía  y salvaguardia.  Nuestras armas han venido a protegernos, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos”.
 “Esta amnistía se extiende hasta a los mismos traidores que más recientemente hayan cometidos actos de felonía y será tan religiosamente cumplida que ninguna razón, causa o pretexto será suficiente para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que nos deis para excitar nuestra animadversión”

 “Españoles y Canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América.  Americanos, contad con la vida, aún cuando seáis culpables”....