lunes, 2 de enero de 2017

Procedencia de los esclavos negros traídos a Venezuela (III)







El reino poderoso Ulkuma se encuentra entre Arda y Benin y llega hasta el mar. Desde ahí se exportan muchos esclavos vía Little Arda y Porto Novo a las Indias Occidentales en buques holandeses y portugueses.
A menudo se confunden los Minas, Arara, Fanti y Ashanti y los habitantes de Dahomey con los Lucumí (Lachataure, 1961: 4 s). De todos modos llegaron Yoruba a las Américas ya en el siglo XVI, pero la mayor parte sólo entre 1790 y 1875. El contrabando con esclavos procedentes de la costa de Nigeria y Dahomey prosperaba aún hasta las últimas décadas del siglo pasado a pesar de la vigilancia por parte de la Marina Británica.
La cultura en el sur de Nigeria es bastante uniforme. Las tribus hablan idioma Kwa. Hay patri-clanes y a veces también matri-clanes. Viven en casas rectangulares con techo o caballete, como las casas que encontramos en el Barlovento venezolano. Las aldeas se extienden a lo largo de un camino o un río. En las casas se encuentra a menudo un patio central, en el que se desenvuelve la vida cotidiana de la familia. Encontramos una estratificación social. El status social depende de títulos que se pueden comprar. Los Yoruba viven en ciudades y tienen sus plantaciones a alguna distancia de sus casas. Los Yoruba y Bini (Benin) fundaron grandes imperios, en donde floreció la artesanía y el arte.
La religión de los Yoruba se conservó en los cultos sincretistas afroamericanos, y por eso tiene importancia para nuestros estudios (Idowu, 1962). Creen en un Ser Supremo, ocioso, que era el creador del mundo y de los hombres y que está por encima de las deidades llamadas Orichas. Muchas Orichas son deidades de tribus o clanes, otras son espíritus acuáticos o de la naturaleza. Cada Oricha tiene sus atributos, emblemas, colores sagrados, festividades anuales, sus templos, sacerdotes y adeptos iniciados en el culto.
Entre las Orichas principales hay que mencionar a Obatalá u Orisanlá, ejecutara de la voluntad del Ser Supremo; Orunmila, deidad de la sabiduría y protectora del oráculo Ifá, venerada por los Babalaos. Ogún es el protector de los herreros, y hoy en día también de los choferes de taxi. Otra Oricha importante es Changó, deidad del trueno, que según la leyenda era Rey de Oyo. Shakpana es la deidad de la viruela, muy temida por los nigerianos. Echú es un dios "trickster", llamado también Elegbara o Elegua. Es el mensajero de los demás dioses. Además hay deidades femeninas conectadas con el culto del agua. Como veremos más adelante, estas deidades continúan viviendo en los cultos afroamericanos. La teología yoruba es un sistema religioso bien organizado, basado en una rica mitología.
Al oeste de los Yoruba viven los Twi, a quienes pertenecen los Fon del Dahomey, los Ewe de Togo, como también los Akan, Ashanti y Fanti de Ghana y algunos grupos de la Costa de Marfil (Murdock, 1959: 252 s).
De toda esta región salieron miles y miles de esclavos durante los tres siglos de la Trata. El aporte cultural de estos pueblos a las culturas afroamericanas es importante. La religión Fon sobrevive en el vudú de Haití (Herskovits, 1937, 1938). Los Fanti y Ewe dejaron sus huellas en las Antillas y en Surinam (Dark, 1954; Líndblohm, 1923).
A este grupo pertenecen las tribus siguientes de nuestra lista: Arara, Arache (Araya), Guachi (Wachi), Ewe, Fon, Guaza (Wasa), Akan, Ashanti, Mina (Popo, Gege), Popo, Tari. Los Twi hablan idiomas nigríticos.

Los Ewe tienen familias extendidas patrilineales; los Akan son matrilineales. Viven en casas cónicas o rectangulares. El reino de los Ashanti y el imperio Fon (Dahomey) tienen importancia histórica. La esclavitud era una institución bien conocida en toda esta región. El Rey de Dahomey debía su poder al comercio de esclavos con los europeos. En el siglo XVIII su influencia se extendió hasta Arda y Whydah, puertos de exportación de muchos esclavos. Los Fon luchaban con los Yoruba vecinos, vendiendo los prisioneros de guerra a los europeos. Estas guerras fueron atizadas por los blancos para estimular el comercio con esclavos y armas. Los puertos de exportación fueron Arda, Whydah, Porto Novo, Badagry y Lagos (Lachataure, 1961: 5). Herskovits (1938) escribió una monografía sobre Dahomey. Los Fon tienen patriclanes, pero cada mujer de una familia poligínica tiene su propia casa dentro del "compound" donde vive con sus hijos. En las aldeas los hombres forman brigadas de trabajo para labrar la tierra en común. Este sistema se llama "dokpwe" y recuerda a las "cayapas" venezolanas. El Ser Supremo de los Fon es Mawu-Lisa. El panteón está estructurado casi como entre los Yoruba. Hay también sectas de adeptos para cada deidad (vodún). Hay dioses telúricos y celestiales, espíritus de la naturaleza y acuáticos. Hay sacerdotes y mediums que reciben los espíritus en ocasión de las grandes fiestas. El culto de las culebras sagradas en el templo de Whydah tenía cierta importancia, pero cayó en desuso ya en el tiempo de Ellis (1890: 54 s).
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