miércoles, 22 de abril de 2015

Las Morocotas de "El Ingenio" las cuida un muerto

LAS MOROCOTAS DEL INGENIO

LAS CUIDA UN MUERTO

De: Aníbal Laydera Villalobos


Pericoco llegó a Carrizal a mediados de 1940, en los meses invernales (tiempo lluvioso) y buscó alojamiento Pueblo Abajo, en la casa de Mariano López, después de haber estado más de una semana en Los Teques. Como equipaje solamente: un maletín con escasa vestimenta y otros enseres personales, y además una jaula que daba hospedaje a un periquito adiestrado para sacar de una gavetita un ticket que contenía, por solo una locha, (12 ½ céntimos de bolívar) unas letras dedicadas a la buena suerte.
Su presencia, más por el periquito que por así mismo, causó admiración y niños, jóvenes, personas maduras y viejos, acudían en donde se paraba, tanto en el Pueblo Arriba (cerca de la iglesia), como en el Pueblo Abajo (a la sombra del matapalo o los bucares de Los Traposos) para adquirir la papeletica.
Pronto hizo amigos de “tragos”, porque los sábados los dos botiquines (Bares) del pueblo se llenaban de clientes y Pericoco acompañado de su jaula y periquito, tenían mercado seguro, y varios brindis de gratis.
Quienes conocemos a Carrizal desde hace algunas décadas, sabemos que los habitantes nativos son hospitalarios, amigables y desprendidos. En ocasión de una fiesta en El Ingenio, finca de los Pérez, dedicada a caña, frutales y otras siembras (en otro tiempo fue industria de papelón, alfondoque, melcocha, ron claro de alambique casero y venta de melaza para ganado de corral).
Pericoco dejó en receso la jaula y tranquilo al perico, y formó parte de la parranda formada por hombres y mujeres que salían contentos para el punto antes indicado. En el curso de la diversión, amenizaba al ritmo de arpa, maraca y buche y el ir y venir del aguardiente, tuvo informaciones de personas lugareñas que le  interesaron, y aprovecho el alborozo para averiguar todo aquello relacionado con “aparecidos, espantos y tesoros”.
El dicho reza: “Borracho ni cochino, pierden tino”, evidenció sus resultados en el “jaulero” como lo apodaban la “gente bien” del pueblo, al fijar en la memoria lo que le produjo mayor impacto: “El Tesoro del Trapiche”. La casa del propietario estaba en la parte alta y la molienda o Ingenio abajo. Al regresar a Carrizal, el día siguiente, guardó con detalles en su mente cada uno de los datos obtenidos.
Pronto buscó el más confiable de sus amigos “de tragos” y lo invito a sacar las “Morocotas” de El Ingenio, a lo que accedió después de saborear algunos “palitos”, el invitado, luego de preguntas y repreguntas sobre el asunto. Era una de de esas noches bien oscuras y cargadas de nieblas; llevaron a escondidas hierros de trabajo, una botellas de caña blanca y en una lata de leche klim preparada para luz, una vela para iluminar el camino; largo sería contar los chascos, resbalones, sustos y ocultamientos en el trayecto. Tres horas después arribaron al sitio. Reconocieron bajo la oscuridad de la media noche el posible espacio en el cuál “salía el muerto” y usando una chícura, emprendieron la jornada “desenterradora”.
Mucho tiempo utilizaron asestando golpes en el suelo y oyendo en lontananza el ladrido de los perros, que denunciaban la presencia de extraños en los aledaños, cuando de repente un ruido ensordecedor detuvo el trabajo y al tratar de reanular la faena, un trueno más sonoro que el primero y un rayo muy refulgente despejó la negritud, impulsando al acompañante de Pericoco a correr desaforado y tembloroso cerro arriba. “El Pajarero” también asustado se tendió sobre un matorral y esperó lo peor.
Ninguno de los buscones se volvieron a ver durante meses y por casualidad hubo el encuentro en Ocumare del Tuy, cuando Pantoja (apellido del acompañante Pericoco) entró en una pulpería e identificó a su amigo por tanto tiempo ausente;
Pericoco era dueño del establecimiento comercial y tan pronto como se identificaron, familiarmente recordaron el pasado.
Pantoja regresó a Carrizal y en menos de lo esperado contó a sus relacionados el encuentro que había tenido en Ocumare del Tuy, diciendo entre cosas que su amigo Pericoco le había regalado una “Morocota” de las que había sacado en “El Ingenio”, en donde quedaron muchas más.
Le contó  “El Pajarero” que cuando tenía los bolsillos repletos de monedas de oro apareció un hombre alto, de color blanco, vestido de liqui-liqui con un machete enfundado en el cinto, quien le ordenó con voz de mando salir de la Finca inmediatamente o lo sepultaba en el mismo hueco, si no obedecía;  solicitud que rápidamente desató fuerte tormenta (rayos, truenos y aguas torrentosa) imposición del “aparecido” que llenó de terror a Pericoco y en carrera inusitada pero con los bolsillos llenos, abandonó “El Ingenio” a sabiendas que habían quedado miles de Morocatas en el hueco.
Pericoco había sacado una parte del tesoro y solo recompensó a su amigo con una “morocota”, pero el muerto de “El  Ingenio” sigue cuidando su riqueza, como lo dice Don Eloy Camejo, dueño actual de una extensa porción de tierras en Los Vecinos. Los rumores aseguran que hay valientes tan osados que de vez en cuando escarban el agujero para ver si Pericoco dijo la verdad o se llevó lo que existía bajo la promesa de pagar cien misas por el descanso del alma de aquel hombre que se le presentó en el momento en que desenterraba las morocotas.
Las hablillas de muchos pobladores de la vecindad, denotan que sigue “saliendo el Muerto” y con voz susurrante manifiestan en la intimidad que todavía hay suficientes “Morocotas”.
El único recuerdo que dejó “Pericoco” de su estadía en Carrizal, fue la jaula dejada por él y que la hija hoy difunta de Don Mariano López, guardó por mucho tiempo luego de poner en libertad, el perico.
 






San Juan Bautista de Carrizal

SAN JUAN BAUTISTA DE CARRIZAL



Carrizal cuando fue elevada a la categoría de Parroquia Eclesiástica el 17 de abril de 1826, recibió el nombre de San Juan Bautista, invocando así el nombre del santo en quien los esclavos y feligreses entregaban sus anhelos.  El informe del Provisor y Vicario del Arzobispado debió ser de la mejor defensa a favor de la tan anhelada parroquia, tanto que la respuesta de la jerarquía superior fue positiva.  Previamente  cuántas veces tal petición fue denegada.
Hoy Carrizal, en el estado Miranda rinde, una vez más, culto a su Santo Patrono a través de manifestaciones de fe, actos culturales y  educativos,  trabajos folklóricos, actividades históricas, todas de identidad regional, típicas de nuestro estado.
Como sabemos la historia de Carrizal esta pletórica  de pasajes e historias que reflejan las luchas de sus fundadores de origen isleño,  ayudados luego por esclavos negros e indígenas en su afán de construir una ciudad en estos parajes de apetecido clima y abundantes manantiales. Previamente, estas tierras habían visto las hazañas titánicas de ese gigante indígena de la libertad: Guaicaipuro junto a Chacao, Paramaconi, Epoima, Baruta, toda la familia Acaguáima, en su lucha sin cuartel para detener al invasor. Podemos decir con Rubenángel Hurtado: 
  
Piernas de araguaney, pecho de mangle
brazos de bosque antiguo
tu rostro de tabaco y de metales
sacudía relámpagos de vidrio
flecha y arco y el grito
delgado de tu flecha silenciosa
flecha y arco midiendo territorios
cobrando y recobrando tierra y sueños
flecha y arco y el odio
                            lamiéndote las huellas y el miedo
espadas, cruces, cascos
                                llenaron la epidermis de tu suelo                                            
                                                  
 Fueron más de cuarenta años de intensas batallas para evitar que el conquistador llegara. Aún resuenan  en las innumerables cuevas del indio los gritos de Epoima y sus valientes durante el rescate de Uquira, de la mano vil y lasciva del invasor asombrado ante su belleza exótica. Más de un episodio ocurrió en que las irrisorias fundaciones de poblados fueran arrasadas. Muchas de esas luchas se libraron acá. Muy cerca de Carrizal queda Suruapo lugar del asentamiento del líder. Por supuesto que la superioridad de las armas  y las enfermedades para las cuales no se habían generado anticuerpos pudieron mas, junto a la maldad del invasor, que sin escrúpulos envenenaba las aguas de beber. Se cuenta  que los europeos se percataron de las enfermedades nuevas en los indígenas y , perversamente, colocaban en las quebradas y bebederos prendas de vestir curtidas de uso casi permanente. Nuevas cepas de virus y bacterias  se sembraban. Sin saberlo, habían inventado la guerra bacteriológica.
Es bien sabida la existencia de oro en estas empinadas colinas.  Los españoles explotaron las minas  de oro del área de la quebrada Santa María hasta bien entrado el siglo 19. Se dice que el realista Monteverde logro extraer gran cantidad del metal, el cual  escondió antes de ser derrotado definitivamente.
Por su lado las luchas de sus habitantes para lograr una parroquia eclesiástica mantuvieron en vilo a varias generaciones. Siempre fueron rechazadas sus solicitudes. El argumento utilizado era siempre el mismo: “son muy pobres, no tienen ni con que  pagarle a un sacerdote”. Un hecho de gran importancia ocurre cuando don José Manuel Álvarez en abril de l827 dona una enorme extensión de terreno para la producción agrícola y pecuaria. La  única condición que puso era que con las ganancias generadas se construyera una escuela y se pagara el maestro. Mayor acto de altruismo. Por eso Don José Manuel Álvarez pasó a la historia de Carrizal como su  gran  filántropo. No quería Don José Manuel que los niños de Carrizal crecieran  sin instruirse  y sin recibir las enseñanzas cristianas mínimas.
Carrizal siempre fue lugar apetecible para vivir, trabajar y levantar la familia.  Hoy día esta ciudad exhibe un alto grado de empleo, muy distinto a otras localidades del país. Es innegable que adolecemos de muchísimas obras públicas, vialidad entre las más críticas, al igual que una política de viviendas, ambas de relativa fácil solución. La autonomía municipal, otro hito histórico de gran trascendencia en la evolución de Carrizal hecho ocurrido en enero de 1990, ha resuelto algunos problemas, falta mucho por hacer, Si trabajamos con tesón y amor, lo lograremos. Unidos podemos.

El Muerto del Pozo

EL MUERTO DEL POZO


Cuentan que en marzo de 1863, el gobierno de José Antonio Páez había preparado las fuerzas que actuarían contra los revolucionarios de Los Altos Mirandinos,  quienes oponían resistencia en los Ocumitos, Agua Fría, las Escaleritas, los Anaucos, San Diego y Carrizal.  
En los verdes parajes solitarios de la fila montañosa de Santa María, vivía un matrimonio sin hijos, personas pacíficas y trabajadoras. El señor cultivaba sus tierras, mientras su esposa se hacía cargo de la casa. En ese entonces había muy poca gente en los alrededores y ciertos trechos en los caminos, eran sólo brechas que levantaban unas “polvaredas” que dejaban ciego a cualquiera.
Cierto día llegaron a estos escondidos predios, unos soldados que se habían perdido entre la espesura de las intrincadas  montañas “alteñas”, quienes huían de los feroces huestes de Páez. Tenían mucha hambre y sed porque llevaban días caminando bajo las adversidades e inclemencias climáticas de la zona.
Al ver al señor que trabajaba en su conuco, “no muy lejos de su propiedad”, se acercaron.
— ¡buenas tardes! —saludaron.
— ¡buenas tardes! —Contestó el señor, dejando su labor y echándose aire con el sombrero—. ¿Qué les trae por acá?
—Estamos huyendo de los feroces soldados de Páez y por desconocer la zona, estamos perdidos, no hemos descansado en días y estamos casi muriendo de hambre y sed —respondió uno de los hombres.
—Vamos a encontrarnos con nuestros soldados que resisten en Los Ocumitos—dijo el otro.
—pues todavía les queda mucho camino, les comentó el lugareño.
—¿no tendrá un poco de agua y si es posible, algo de comida que nos regale? —preguntó uno de los extraños.
— ¡qué caray!, me acabo de tomar el último trago —respondió el campesino— pero si no tienen prisa, mi casa está cerca y tengo un pozo y mi esposa, les preparará comida.
—No, no tenemos prisa, vamos —dijeron los hombres.
El señor se apresuró a levantar sus aparejos; estaba contento porque, como era raro que alguien pasara por el lugar, la visita de gente era una novedad y se aprovechaba para saber cosas de lejos y se enteraría de cómo estaba la guerra. Así que sin desconfiar, llevó a los hombres hasta su casa; al llegar les presentó a su esposa y éstos saludaron quitándose el sombrero.
Los hombres bebieron toda el agua que pudieron e igualmente comieron, ya que llevaban días sin probar alimento y platicaron largo rato. La tarde iba cayendo y la luna dejaba ver sus primeros rayos. Los hombres no dieron muestras de marcharse, se veía que estaban a gusto. Entonces el señor y su esposa, les prepararon un catre con algunas ramas para que pudiesen dormir. Muy avanzada la noche, un grito se escuchó haciendo eco a lo lejos...
Nadie sabe qué ocurrió, pero cuentan que los extraños se pusieron de acuerdo para robarle al señor lo poco que tenía y como éste, se resistió, lo amarraron con unas cadenas y lo echaron al pozo. La luna fue la única testigo de aquel suceso; de su esposa, así como de los hombres, no volvió a saberse nada.
Desde entonces, hay noches en que en el pozo de ese lugar aislado de la fila montañosa de Santa María, se oye mucho ruido. Quien lo ha oído, dice que el muerto logra salir y arrastra sus cadenas mientras llora entristecido; dicen que vaga en busca de su esposa desaparecida y de los desalmados que lo mataron. La gente que pasa por ahí muy de mañana comenta que se pueden ver claramente, alrededor del pozo, las huellas de unos pies encadenados.

Omar Aponte


martes, 21 de abril de 2015

U.E. "José Manuel Álvarez"

RESEÑA HISTORIA DE LA U.E.

“JOSE MANUEL ÁLVAREZ”


 La historia de la Unidad Educativa “José Manuel Álvarez” forma parte de la historia del pueblo de Carrizal; no podemos hablar de nuestra Institución sin antes señalar que en 1.827 Don José Manuel Álvarez cede por voluntad propia una inmensa cantidad de tierra, cuya propiedad le correspondía por haberlas comprado, con la buena intención de que se fundase una escuela a la medida de las necesidades educativas de la época que le toco vivenciar.
Enlace permanente de imagen incrustadaProyectó el futuro hacia el bienestar ciudadano de los pobladores de esta región, era una etapa del inicio republicano a finales del siglo XVIII y entrada del siglo XIX, durante el cual, el desarrollo económico determinaba la clasificación social entre familias ricas dueñas de haciendas y grandísimas extensiones de terrenos con aspiraciones de implementar el desarrollo económico.
De este ciudadano, cuyo nombre honra la identidad de la escuela de nuestro pueblo, se desconocen rasgos de su persona, pero gracias a su benevolencia contamos hoy con un plantel que a través de los años hemos forjado con esmero y dedicación; lo que en la actualidad hace grande nuestra institución.
La historia nos refiere sus testimonios: a partir de 1.920; tenemos un centenario remoto del cual ignoramos sus datos.
Desde 1.920 a 1.936; el cual señala a Monseñor Rafael Pérez León como sucesor que asume la responsabilidad de la escuela como herencia cultural de su tía, quién regentó como preceptora de los años anteriores de 1.920; pero ha sido difícil precisar la fecha de inicio como preceptora.
Entre 1.936 y 1.955 época que marca la identidad de la escuela fundada con el epónimo José Manuel Álvarez  un primero de Mayo de 1.936, comenzando en una vieja propiedad de monseñor Rafael Pérez León, con solo dos maestros y se le asigna la sede en el espacio territorial que hoy todavía ocupa.
A la muerte de la tía Elvira León; el sacerdote le entrega la escuela a su hermana María Pérez León, quién asume el cargo de preceptora con igual dedicación, el horario era de mañana y tarde, el local era una minúscula casita  ubicada en los terrenos que hoy ocupa la Ferretería Tenalca.
Al Profesor Francisco Palacios, le correspondió dirigir los destinos de la escuela “José Manuel Álvarez”, por 24 años, durante los cuales ésta dejó de ser rural para convertirse en escuela urbana, como consecuencia de la evolución socio económica del pueblo, de una edificación rústica, pasó a tener una edificación de tres plantas sin interrumpir clases en el mismo sitio de una escuela de tres grados como la encontró el Maestro Palacios. Pasó a ser un grupo Escolar de Primaria, que abarca de 1º a 6º grados en la mañana e igual número de grados en la tarde.
En la década de los setenta, se le asigna el preescolar que funcionaba donde hoy se encuentra la sede del Ateneo Popular Carrizal.
A partir de 1.980, adquiere nuestra escuela, rango de Unidad Escolar. Atiende dos niveles educativos: Preescolar y I y II etapa de Básica.
Enlace permanente de imagen incrustadaEn 1.979, jubilan al Profesor Palacios y pasa a dirigir la escuela la maestra Rosa Ramírez de Landaeta, quien se desempeña como Sub- Directora desde el año 1.972. A los dos años también jubilada la maestra Rosa; queda encargada de la Dirección la maestra Elisa de Borrego; quien en 1.981 es trasladada y asume la Dirección la maestra Herminia Valladares; hasta nuestros días, numerosos personajes que ha vivenciado el crecimiento de la escuela; que en la actualidad cuenta con ocho secciones de Preescolar, 24 secciones de Básica, un departamento Psicoeducativo, una Biblioteca Escolar, un Departamento de Educación Física y un tren de Docente que con esmero y dedicación han sabido llevar el nombre de la Unidad Educativa "José Manuel Álvarez" con orgullo, dignidad y capacidad para el desarrollo de nuestra comunidad y engrandecer a la Educación Venezolana. 
Posteriormente se encargó de la Dirección del Plantel, el cual ahora cuenta con más de 95 años de funcionamiento, la Profesora Judith de Almada. Actualmente ocupa ese cargo, igualmente en calidad de encargada, la Jefa del Municipio Escolar del Ministerio del Poder Popular para la Educación, Profesora Alexandra de Abreu.






lunes, 20 de abril de 2015

U.E. "Víctor Padilla"

BREVE RESEÑA HISTÓRICA 
DE LA U. E. “VÍCTOR PADILLA”




Carrizal, colinas suaves de amorosa mansedumbre. Carrizal, al igual que los otros pueblos de los Altos Mirandinos, comienza por una vecindad dispersa, arraigada allí, en aquellos lomajes con sus pequeños valles y profundas vertientes. Poco a poco, se asienta. Logra su capilla, su cura, su alcalde, aspirando a ser llamado pueblo.
Don José Manuel Álvarez, avecindado y nacido en Carrizal, ya hombre independiente, por su esfuerzo y gran solidez económica adquiere de Doña Rosalía Madrìz el 11 de noviembre de 1823 los derechos que ella tenia en las tierras de Los Teques y Carrizal. Esa parte equivalía a 2200 fanegas. Este derecho se extendía desde Carrizal, con límites que dan por Guareguare, lindando con Los Vecinos de San Diego hasta los Altos del Burro en Los Teques.
La donación de los terrenos tiene fecha del 12 de febrero de 1827. La realiza ante Don José Gabriel León, Alcalde Segundo Parroquial de San Juan Bautista de Carrizal, ya que el Primer Alcalde era él mismo, Don José Manuel Álvarez. Al año siguiente se le entrega al pueblo la posesión real y efectiva de los terrenos donados. A tal efecto el Alcalde primero reúne en su casa al cura, a todos los padres de familia y allí ratifica y lee el documento de la donación. Expresó así Don José Manuel: “Para que sin conocer, ni reconocer otro dueño que al pueblo, lo disfruten, con la condición de satisfacer con una corta pensión, por  sus solares y labranzas, el beneficio de una escuela, la cual redundará para el  bien de todos y cada uno de ustedes y de sus hijos.”
Pocos meses mas tarde comenzaría a construirse la  escuela, hoy Unidad Educativa Nacional  “José Manuel Álvarez. Formaban parte de la donación los terrenos donde hoy está ubicada la pujante Comunidad que lleva su nombre. El terreno en cuestión estuvo dedicado para  el cultivo de café, de flores y de hortalizas. Se trataba de hombres y mujeres del campo, de trabajo duro. Todos ellos dieron consistencia al lugar, nuestro lugar.
En la actualidad nuestra comunidad, como en el pasado, esta conformada por gente laboriosa, donde los niveles delictivos son muy bajos. La moral y las buenas costumbres están presentes. Se conjugan la fe cristiana, la salud, el comercio, la educación, el deporte, las vías de acceso, el Centro Cívico, servicios de agua potable, electricidad y  teléfonos para constituir una comunidad piloto.
Desde 1967 la comunidad adquirió solidez orgánica que responde  a las necesidades de sus moradores, producto del esfuerzo, del trabajo sostenido de todos, donde sobresalen los jóvenes y los líderes locales. Hoy, 26 de abril del 2002 rememoramos con júbilo el Día de nuestra Comunidad y celebramos con orgullo y entusiasmo un aniversario mas de nuestra querida y hermosa Escuela U.E. Víctor Padilla, fundada en 1961 y construida con el esfuerzo de toda su comunidad. En el lugar  quedaba ubicada una cochinera y muy cerca la fábrica de calzados Frazzani Sport. Para llegar a lo que es hoy el edificio de la escuela fue necesario pasar por una evolución que se inició con la creación del centro. Mas tarde, en 1963 la comunidad construyó un galpón, a donde se mudó la escuela.  En 1964 el Concejo Municipal de Los Teques y la Oficina de las Rentas Municipales de San Antonio de los Altos, aportaron recursos para la construcción de la primera estructura, en la cual pusieron todos sus esfuerzos el Sr. Misael Becerra, el Sr. Luis González, El Sr. Ordóñez, el Sr. Sandoval, el Sr. Carlos Gutiérrez y el señor Hilario Cisneros.La primera maestra del plantel fue doña Clarita Díaz de Fréitas. Más tarde se incorporó la profesora Ángela Rosa Díaz de Pérez, quien luego fue directora del centro. El 20 de junio de 1967, el Gobernador del estado dispuso el nombre de Víctor Padilla y le elevó el estatus a escuela graduada. El nombre fue para honrar al insigne profesor caído,  en mala hora, en el accidente de La Llovizna, Puerto Ordaz, donde se celebraba una Convención de La Federación Venezolana de Maestros.
ImageArriba así nuestra escuela a sus 41 años de existencia, predicando a nuestra juventud el amor al estudio con dedicación. Son muchos los profesionales anclados en este centro educativo. Venciendo obstáculos construimos juntos el edificio de la educación para nuestra comunidad, hacia la excelencia educativa, convencidos que es en la educación  donde reside el futuro de Venezuela. Comunidad y escuela caminamos juntos por senderos del respeto, de amor, esperanzas y sueños por alcanzar: el camino de la democracia plena, participativa y protagónica. Cerraré con un sorbo de sabiduría de las parábolas de Antonio Pérez Esclarín: “Ante tanta miseria e injusticia, si somos dignos, debemos indignarnos. No basta conmoverse ante las injusticias, es necesario moverse a actuar. De poco sirve la preocupación por la pobreza si no se convierte en ocupación para erradicarla.”



Este material fue recogido para las publicaciones de la Oficina del Cronista Municipal 
con la anuencia de la Profesora Rosa Ana de Rivas, docente de la U.E. Víctor Padilla,
 a propósito del 41 aniversario de ese importante centro educativo de Carrizal. 2002.-

La Sombra del Ahorcado


LA SOMBRA DEL AHORCADO


Cuentan algunos de los Personajes más viejos de Carrizal, que aún viven, una leyenda urbana que aún permanece en sus memorias y la cual se ha trasmitido en algunas familias, de generación en generación, y que voy a compartir con ustedes. 
El caso es que hace muchos años, cada amanecer,  en la entrada de una de las pocas casas, que estaban ubicadas en las hondonadas de la vía que conduce desde Carrizal a San Diego, a orillas de Quebrada El Silencio, que se une con Quebrada Honda para luego seguir su peregrinar hacia Paracotos, a partir de las cuatro de la mañana, se oían unos tristones lamentos y sollozos, además del crujido de la rama de un árbol grande y la sombra muy clara de un ahorcado.
Contaban los “viejos” que don Francisco, de unos cincuenta y cinco años aproximadamente, a quien apodaban “don Pancho”, era un hombre muy apuesto, mujeriego, sinvergüenza, quien estaba casado con doña Rosita, una señora dedicada a su casa y a sus cuatro hijos.
Éste hombre, irrespetando su “estado civil”, se puso a enamorar como “novio serio”, a Juana, una muchachita de quince años, hija única de una familia muy humilde, que habitaba en las hondas riveras de la quebradas que bajan desde "La Llanada" y se unen a las corrientes de Guareguare y Guareguarito, quienes tradicionalmente se dedicaban a la agricultura y algunas crías de aves de corral (como gallinas, pavos, patos), sembraban caraotas, maíz, apio, auyama, café, y hortalizas y verduras, en general; También criaban cochinos, ovejas, chivos, caballos, burros y vacas.  Ésta mozuela, quien por estar muy lejos de la “civilización”, no sabía leer ni escribir, estaba dotada de una hermosa belleza inusual, larga cabellera negra, libre de adornos y cosméticos, su cuerpo era voluptuoso y visiblemente saludable.
El rufián comenzó a “merodear” en las riveras cercanas a la casa de la adolescente y luego de cortejarla, comenzó hacerle regalos costosos, razón por la cual, la moza, sin importarle la diferencia de edad, comenzó a interesarse en el “ilustre caballero”. 
Al cabo de un tiempo, se acercó a la casa de la “chica” y solicitó la mano de Juana en “matrimonio” a sus padres, quienes aceptaron gustosos., ya que su hija “Juana”, se casaría con un hombre “rico” y la sacaría de aquel “monte”, donde ellos vivían.
Doña Rosita la esposa del “descarado”, se enteró de la boda que estaba planeando el aprovechado de su marido y con la ayuda de unos “baquianos”, empleados de su esposo, emprendió una expedición a la casa de la" novia", aprovechando que éste se encontraba en “Los Teques”, el vendiendo café  que cosechaba de una de sus haciendas y tardaría unos días en regresar.
Al llegar a la casa de la infortunada, habló con sus padres. Con mucha educación se presentó como “la esposa” de don “Pancho”, al tiempo que les enseñaba las fotos de su boda con él, las fotos de sus hijos y su acta de matrimonio.   
Los padres de Juana le agradecieron el hecho de haberles avisado con tiempo, la situación real de ese descarado quien en pocos días se esposaría con su hija.
Pasaron unos días y el “galán” llegó a su “hogar” cargado de obsequios para su esposa, sus hijos y en un baúl aparte, por supuesto, traía escondidos los regalos y el vestido de novia para su “prometida”.
La esposa lo recibió como si no supiera nada de lo sucedido.  Durmió esa noche en su casa y al despuntar el alba, mucho antes de que su esposa y sus hijos despertaran, cogió su caballo y acompañado de cuatro conuqueros, salió “al encuentro” de su prometida, con los regalos que para su boda había traído.
Cuál no sería su sorpresa, que al llegar a la casa de “Juana”, su padre lo recibió con la escopeta cargada.  Echó unos “tiros  al aire” y le dijo que se fuese inmediatamente de su propiedad. Le comentaron que ya sabían sobre su “estado civil y sus hijos”.
Por supuesto, al regresar a su casa……Doña Rosalía le había recogido todos sus enseres, pertenencias y se las había botado.  Además, llamó a las autoridades de aquel entonces y les había hecho saber sobre la “trama” de su marido.  Las autoridades le despojaron de toda su fortuna por "bigamo". 
Después de un tiempo, “Pancho”, a quien ya nadie respetaba y hasta le habían quitado el “Don”,  casi a diario iba a llorar debajo del árbol que estaba a dos o tres metros  de la puerta de la entrada de la casa de la hermosa Juana.  Debajo de ese grande y frondoso árbol se encontraban unas bancas de madera en la cual se sentaba con ella cuando la conquistó. 
Aunque él ya era libre, porque se Doña Rosalía se divorció de él después del “destape”, la muchacha nunca lo volvió aceptar.
Una fría noche de navidad después de la cena, ya apagadas las velas y mecheros de la casa de Juana, él golpeo con fuerza a la puerta.   Salió Juana y le dijo en tono muy “tajante: ……¡no vuelvas a insistir, yo ya no quiero nada contigo…… lárgate……!
¡………….te vas arrepentir……!!!!!, fue lo que atinó a contestar él.

A la mañana siguiente, debajo de la rama del árbol donde la enamoró, donde se sentaban a planear su “boda”, se encontró el cuerpo ahorcado de “Pancho”. Desde ese momento, se cuenta que todas las noches, antes del amanecer, a las cuatro de la mañana, entre la espesa neblina que cubre la rivera de la quebrada, se oyen los lastimeros sollozos y se ve "la sombra del ahorcado".

Omar Aponte






Reinaugurada Plaza Las Américas




Hay un lugar en Carrizal, que es realmente representativa de antier, ayer y hoy de ésta ciudad y es la plaza “Las Américas”.
Desde el siglo XVIII se menciona en los anales como un lugar de obligatorio encuentro.  Desde entonces se describían escenas de arrieros que cargados venían, con sus recuas: café, cacao, papelón, aguardiente, guanábanas, naranjas, chicharrón, caraotas, papas y gallinas, eran productos que en ese lugar se comercializaban.
En una oportunidad, por allá en el año 1973, tuvimos la suerte de entrevistar al señor Pantaleón Castro, en relación al crecimiento del poblado.  Con unos cuantos tragos entre pecho y espalda, narraba mi interlocutor casi con melancolía cómo crecía la ciudad.  De hecho, él llegó a ser cuidador oficial de varias haciendas de Carrizal.  En su diario ir y venir, observaba cómo aparecían nuevas casas; cómo invadían a los alrededores del Casco. 
Pantaleón entendía lo que pasaba.  Caracas “sacaba” a los que ya no podían pagar altos alquileres o comprar viviendas.  Una buena opción eran San Antonio de los Altos y Carrizal, por que ya los Teques resultaba una ciudad muy costosa.  Alrededor del sitio de las “Américas”, comenzaron a crecer los sectores Buena Vista, Barola, Barrio Bolívar, Gran Colombia, Los Vecinos, El Parque, Las Aguaditas, los Potrerito I y II.


El espacio de “Las Américas” se fue reduciendo.  Aparecieron casas de abastos, lavanderías, panaderías y ferreterías.  Quedó la plaza reducida a un pequeño espacio donde vecinos, estudiantes y borrachitos, se disputaban los escasos bancos para sentarse.
Hubo gobernadores que intentaron acondicionar la placita, como el Dr. Arocha. 
Durante la gestión del Prof. Félix Palacios, se le hicieron unos arreglos para darle la cara de plaza que merecía.
 En ésta nueva gestión del Dr. José Luís Rodríguez, se acaba de realizar un trabajo remodelativo que costó muchas altas y bajas.
La población al conocer acerca del nuevo proyecto, protestó pues se trataba de recortar un trozo de aproximadamente unos 30m2, de la ya reducida plaza, para mejorar la vialidad y el tránsito.
En los trabajos fueron eliminados más de unas quince (15) plantas entre árboles y arbustos y aunque hubo una elongación hacia el N-E, el espacio añadido no compensa el recorte realizado.
Mirando positivamente la remodelación, tenemos que se instaló una estatua pedestre de unos 3 metros de alto, del Generalísimo Francisco de Miranda, una fuente luminosa que funciona todos los días, dotación de banquitos modernos, una mejor distribución del acceso a la misma y un pequeño lugar para la celebración de retretas, que le da un mejor y más moderno aspecto tanto a la plaza como al municipio.
Fue reinaugurada por el Alcalde el día 18 de junio del 2009, con la presencia de autoridades municipales, estadales y nacionales. 
El Orador de Orden fue el Dr. José Rodríguez Gimón, miembro de la Sociedad Bolivariana del Municipio Carrizal, quien disertó acerca de la vida y obra del Generalísimo.
Para amenizar el acto, hubo una retreta con un grupo de música de antaño, típica de la nación.



Prof. Hildemaro Mago
Cronista Municipal