viernes, 13 de enero de 2017

Tras la huella de Bolívar (Parte V)

TRAS LA HUELLA DE BOLÍVAR
(PARTE V)


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El Discurso de Angostura está catalogado como la más densa e importante pieza de oratoria del Libertador;  su obra eximia como escritor.  En él recoge dos aspiraciones que ya ha comenzado a realizar: la abolición de la esclavitud y el reparto de la tierra a los soldados, además de su concepción del poder moral, reafirmando su función inmortal del porvenir americano.
Después de concluidas las actividades del Congreso de Angostura, Bolívar envía a Santander a la provincia de Casanare, con el fin de organizar una división de vanguardia para invadir a la Nueva Granada;  mientras tanto el Libertador se dirige hacia Apure y se reúne con el General José Antonio Páez a las orillas del río Apure en 1819, en el Cuartel General del Centauro del Llano (como se le llamaba a Páez);  premia a los soldados héroes de las Queseras del Medio con la Cruz de los Libertadores y les dijo:  “Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que pueda celebrar la historia militar de las naciones...Lo que se ha hecho, no es más que un preludio de lo que podéis hace...Preparaos para el combate, y contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas!”...
Debido a los éxitos obtenidos por Santander en Casanare, Bolívar decide poner en práctica la Campaña de Nueva Granada, dejando la caballería en los llanos, al mando de Pedro de León Torres, Juan Bautista Arismendi y José Antonio Páez.
El 15 de Mayo de 1819, Simón Bolívar sale de Mantecal bajo torrenciales tempestades.  En Tame, se le incorporan las tropas de Santander; cruzan el Páramo de Pisba con grandes sacrificios, ya que la tropa en su mayoría estaba integrada por llaneros venezolanos, venidos de la candente pampa y nunca habían soportado las bajas temperaturas de los páramos andinos. El efecto del aire frío y penetrante fue fatal para muchos de ellos ya que a los pocos minutos expiraban.  En muchos casos hubo la necesidad de flagelar a algunos de ellos para reanimarlos y rescatarlos de la muerte.  Luego llegan a Sacha, cansados, enfermos y desprovistos de armas y provisiones.  En Corrales, se enfrentan al realista Barreiro obteniendo un rotundo triunfo.  Al día siguiente se enfrentan a feroces enemigos a los que vencen sin mucha dificultad  y obligan a Barreiro a abandonar sus posiciones en la Peña de Tópaga.
Bolívar se enfrenta en combate en posición desventajosa con las tropas de Barreiro, y arrollados por el empuje realista, los batallones patriotas empiezan a flaquear y a ceder terreno, cuando Bolívar en persona, espada en mano, se lanzó a contenerlos y a reagruparlos, seguido por Anzoátegui y un joven irlandés de nombre Florencio O’Leary, quien avivado por pelear por primera vez bajo la mirada de Bolívar, hizo prodigios de valor. 
Luego de una encarnizada lucha, logran derrotar a Barreiro, lid en la que O’Leary recibe un sablazo en la frente, que le deja una profunda cicatriz;  por fortuna, el adversario que lo hiere carece de vigor para partirle el cráneo.  Con el rostro cubierto de sangre, el irlandés es conducido con prontitud a la retaguardia, al mismo tiempo que las sombras de la noche envuelven por completo el valle y comienza un fuerte invierno.
Una vez derrotado Barreiro y después de emprender la huída hacia Bogotá, es dado caza y aniquilado definitivamente en Boyacá, el 7 de agosto de 1819.  Posteriormente el Libertador Simón Bolívar entra triunfal en Bogotá, logrando de esta manera la libertad de la Nueva Granada y realiza la creación de la Gran Colombia.
Después de la Campaña de la Nueva Granada, el Libertador retorna a Angostura, donde es aclamado por el Congreso, y en él expone el resultado de la campaña y la  forma de crear la República de Colombia, que estaría integrada por la Nueva Granada y Venezuela.  Este proyecto fue aceptado y el 17 de Diciembre de 1819, dicta la Ley o Constitución por la cual se rige la nueva República de Colombia, acto en el cual, el Congreso nombra Presidente de Colombia a Simón Bolívar y como Vicepresidente a Francisco Antonio Zea A Santander lo nombran Vicepresidente de Cundinamarca  y a Germán Roscio, Vicepresidente de Venezuela.  Para Quito fue pospuesto el nombramiento, debido a que aún no había sido liberado y se encontraba en poder de los españoles.
El realista Pablo Morillo, por órdenes de la corona española, se dirige al Congreso de Angostura y propone a los patriotas que reconozcan la soberanía española, con el propósito de que se logre la paz en América, pero la respuesta altiva de los patriotas no se deja esperar y en una actitud firme y rotunda se niegan a tal petición.  No obstante, las conversaciones e intenciones de parte de Morillo continuaron y culminan con la firma de los Tratados de Armisticio, celebrado el 25 de Noviembre de 1820 y el de Regularización de la Guerra, al día siguiente en la ciudad de Trujillo.
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Gral. Pablo Morillo
En el Tratado de Armisticio, se acuerda la suspensión de las hostilidades por seis (6) meses, permaneciendo las tropas en el sitio en que se encontraba para el momento del tratado.  La ruptura de las hostilidades, debía comunicarse con cuarenta (40) días de antelación, lográndose con la regularización de la guerra, poner fin a la Guerra a Muerte.
Después del tratado, Pablo Morillo muestra deseos de conocer personalmente al Libertador y a tal fin, solicita por medio de sus comisiones que le fuese concedida una entrevista, celebrándose ésta, el 27 de Noviembre de 1820, en la población de Santa Ana, y en el medio del entusiasmo popular, se brinda por el fin de la guerra.  Pablo Morillo en medio de una euforia franca, deja constancia en su expresión de este día, como uno de los días más felices de su vida;  y en medio de la alegría, La Torre exclama al brindar ante el exaltado público:  “¡Descenderemos juntos a los infiernos, en persecución de los tiranos!”
Al día siguiente, se acordó erigir un monumento en el sitio donde se habían encontrado estos hombres de la historia y los valientes soldados realistas y patriotas para perpetuar el sincero recuerdo de aquella inolvidable entrevista.
Después de la entrevista de Santa Ana, Pablo Morillo vuelve a Caracas, deja en el gobierno al General La Torre y se embarca para España.
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