lunes, 25 de agosto de 2014

Bol. 8 / Oct. ´02. Bolívar Científico

BOLÍVAR CIENTÍFICO


“Cuenta que tuvo en su faz
lo que salva y lo que aterra
rayo de luz en la guerra
y arco iris en la paz.
Cuando creyeron quizás
que se cansaba su brazo
hizo en la América un trazo
y volando casi loco
con aguas del Orinoco
fue a bañar el Chimborazo”


Nuestro Libertador, además de profético, fue político de alto rango.  Siempre se manejó con el mejor tino en todos los campos del saber.  En especial, siempre estuvo en contacto con el mundo de las ciencias y como ejemplo de ello podemos citar su amistad con Joseph Gay Luzca, francés, con quien subió al volcán Vesubio en tareas de investigaciones de ciencias naturales.
Su amistad con Bonpland y Humbodt, fue estrecha.  Recordemos que éstos científicos invirtieron buena parte de su vida en la América recién descubierta, para estudiar su naturaleza, su flora, fauna, geografía, hidrografía, mineralogía y sus gentes.
Bonpland, cuyo nombr era Aimé Goujaud, fue un célebre biólogo, viajero y naturista, compañero inseparable de Humboldt y profesor en Buenos Aires.  En sus viajes por el Río de La Plata, Argentina y por México, recolectó más de 6.000 nuvas especies de plantas, compendiadas en su obra Plantae equinoccialae.
Por su parte, el barón Alexander Von Humboldt, alemán, egresado de las mejores universidades teutonas, obtuvo permiso de España para realizar investigaciones científicas en el nuevo mundo junto con Bonpland.
Fue en Roma cuando Humboldt se encontró por segunda vez con Bolívar, un venezolano de veintiún años, pequeño, de pelo negro, ojos negros y  tristes y un semblante enérgico pero al mismo tiempo soñador.  Se habían encontrado en París durante el último otoño.
Bolívar nunca dejó de sentir un extraordinario respeto por Humboldt, a quién tenía por el “descubridor del Nuevo Mundo”, y un hombre cuyos estudios sobre América “habían “hecho más bien que todos los conquistadores juntos”.  A veces se ha dado por sentado, incluso en la propia América española, que Humboldt fue el canalizador de las ideas que llevaron a El Libertador a conseguir la independencia de Hispanoamérica algunos años después; hoy en día aún es venerado como tal en aquellos países.
La relación Humboldt-Bolívar va más allá de lo que dicen las tres o cuatro cartas que entre años se cruzaron.  En rigor, Bolívar quiere instalar en la América Hispana una modernidad política cuya base no puede ser otra que la modernidad cultural y científica.
Humboldt y Bonpland
Es tal la dedicación de Bolívar al conocimiento científico, que años después de su ascenso al Chimborazo, escribió: “…Yo venía envuelto con un manto del iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco al dios de las aguas.  Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del universo.  Busqué las huellas de la Condamine y Humboldt; las seguí audaz, nada me detuvo; llegué a la región glacial; el éter sofocaba mi aliento.  Ninguna planta humana había hollado la corona diamantina que puso las manos de la eternidad sobre las sienes excelsas del denominador de los Andes…” (Extracto de “Mi delirio sobre el Chimborazo”).



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